Mundo ficciónIniciar sesiónPara salvar la vida de su hermano, Seraphina estaba dispuesta a todo. Incluso a suplicarle al multimillonario más frío y temido de la ciudad, Ronan. Ella no sabía que ese encuentro desataría un destino que no podía controlar. En un segundo, los ojos de él se volvieron fuego y su voz posesiva marcó el alma de ella: "Mía". En el siguiente, frente a su cruel prometida, él la humilló, llamándola "Nada". Él la rechazó. Pero cuando la desesperación la lleva a su mansión, él le ofrece un trato despiadado: la vida de su hermano a cambio de su libertad. Ahora ella es su prisionera. Una humana atrapada en una mansión de lobos, un secreto que amenaza el pacto de sangre de él. Él la odia por ser su debilidad, pero su lobo interior ruge cada vez que ella sufre. Él la desprecia, pero no soporta que otro hombre la mire. Su prometida la quiere muerta. Su manada la quiere fuera. Y él... él está atrapado entre su deber y el deseo prohibido que siente por su compañera rechazada.
Leer más—Acepto.La palabra de Seraphina cayó con la contundencia de una guillotina.En ese momento, el frío invernal fué aplacado por la rabia que emanaba Ronan, un fuego quemando su piel.—¡¿Has perdido la cabeza, Seraphina?! En un instante, sus manos inmensas se cerraron sobre los brazos de ella. No para lastimarla, sino con una desesperación pura que le quemaba las venas.—No vas a hacer esto —sentenció con su voz de Alpha—. Te lo prohíbo.Seraphina no retrocedió. Sus ojos dorados, aún ardiendo con la adrenalina y el poder de su aura, chocaron contra los pozos de obsidiana de su compañero.—No tienes autoridad para prohibirme nada cuando se trata de la vida de nuestro hijo, Ronan —siseó ella, su tono era bajo, íntimo, pero letal—. Suéltame.—Es una trampa —gruñó él, apretando la mandíbula hasta que los músculos de su rostro parecieron a punto de estallar. La atrajo hacia su pecho, envolviéndola con su calor.—Míralos, Sera. Son asesinos. No voy a permitir que te cacen como a un animal p
El círculo de lobos gigantes se detuvo. Sus fauces aún goteaban la sangre de los mercenarios, pero el hambre en sus ojos amarillentos ahora estaba clavada exclusivamente en Ronan y Seraphina.Por un segundo infinito, el bosque quedó sumido en un silencio de tumba, roto solo por el crujido de la nieve bajo las pesadas patas de las bestias. Y entonces, como si obedecieran a una orden telepática y silenciosa, los lobos comenzaron a retroceder, perdiéndose en la espesura oscura de los pinos.Seraphina soltó un suspiro, sintiendo que los pulmones le ardían por el aire helado, e hizo el amago de bajar la daga.Pero Ronan no se relajó. Al contrario.El instinto de supervivencia de su Alpha, forjado en mil batallas, le advirtió que el peligro no había pasado. Solo estaba cambiando de forma. Con un movimiento brusco y posesivo, Ronan rodeó la cintura de Seraphina con su brazo y la pegó violentamente contra su costado. No iba a soltarla. Si el infierno se abría bajo sus pies en ese instante, c
El calor comenzó como una chispa en la base de su garganta y se transformó en un incendio forestal en un suspiro.Seraphina soltó un jadeo ahogado, hundiendo sus uñas en los hombros de Ronan, y arqueando la espalda bajo el agua. La marca de apareamiento en su cuello, esa cicatriz en forma de media luna con la que el Alpha reclamó su alma, latía con un fuego sobrenatural. No era un simple ardor de deseo. No era un simple celo, primitivo y animal. Era magia pura, dorada y antigua, exigiendo ser liberada. El agua de la tina comenzó a humear a su alrededor, respondiendo a la temperatura que irradiaba su piel.Frente a ella, los ojos nublados de Ronan eran dos abismos de pura lujuria y dolor. El Alpha respiraba pesadamente, sus dedos hundidos en la cadera desnuda de Seraphina como si estuviera utilizando el más mínimo ápice de autocontrol en su cuerpo, pero este estuviera empezando a ceder a la poderosa magia de su Luna.La luz de Seraphina había acorralado el veneno oscuro, pero para er
El peso de Ronan sobre ella era aplastante, una jaula de músculos tensos y calor febril que le cortaba la respiración.La madera áspera del suelo crujió bajo la espalda de Seraphina mientras las manos inmensas de Ronanla inmovilizaban. Pero lo que verdaderamente aterrorizó a Seraphina no fue la fuerza bruta que la sometía, sino la mirada vacía y extraña que la escrutaba desde arriba.Los ojos de su Alpha, esos pozos de obsidiana en los que ella siempre había encontrado su hogar, estaban nublados por una niebla gris y peligrosa. Era el veneno de la Oscuridad. Había encadenado al hombre y liberado a la bestia. Para el lobo cegado por el dolor y la fiebre mágica, la mujer que tenía debajo no era su compañera, sino una amenaza.Un gruñido ensordecedor, grave y gutural, vibró en el pecho de Ronan, resonando contra el corazón de Seraphina.El instinto de supervivencia le gritó que se defendiera. La magia de Luna Blanca comenzó a despertar bajo su piel, lista para estallar en una ráfaga d
Seraphina se dejó caer de rodillas, ignorando el hielo que le quemaba la piel a través de la ropa. Se arrastró hasta él, hundiendo las manos en la nieve hasta alcanzar su rostro. Estaba helado. El Alpha letal que hacía temblar a las manadas más peligrosas, yacía pálido y desprovisto de su fuerza titánica, con los labios adquiriendo un tono azulado que aterrorizó a Seraphina más que cualquier monstruo de las minas.—Ronan, mírame —suplicó ella, acariciando sus mejillas, limpiando los copos de nieve que caían sobre sus pestañas oscuras—. Quédate conmigo. Por favor, mi amor, no me dejes sola.Él no respondió. Apenas un hilo de respiración agitaba su pecho.Un gruñido bajo la hizo levantar la vista. El Rogue, en su imponente forma de lobo, se acercó a paso rápido. Con el hocico, empujó suavemente el hombro de Seraphina y luego señaló con la cabeza hacia la espesura oscura del bosque.Allí, casi camuflada entre los troncos centenarios y cubierta por un manto blanco, se erguía la silueta
La sonrisa de Hunter no fue más que una señal de que el mundo, tal como lo conocían, estaba a punto de romperse. Seraphina sintió un frío glacial reptando por su columna mientras observaba cómo la humanidad terminaba de evaporarse de los ojos de su hermano. La negrura inundó sus iris como tinta vertida en agua, hasta que no quedó nada más que dos pozos de vacío absoluto fijos en ella.Seraphina supo que la oscuridad que habitaba en su hermano menor estaba reclamandolo de nuevo. Entonces, la oscuridad envolvió la caverna.El pánico estalló en un latido. Lo que antes era una subasta para depredadores élite y bestias salvajes, se convirtió en un matadero de sombras. Siseos de vampiros, rugidos de lycans corruptos y los gritos de brujos que intentaban invocar protecciones inútiles llenaron el aire viciado. Seraphina fue empujada violentamente hacia atrás cuando la multitud se lanzó en una estampida frenética hacia el estrado, todos obsesionados con alcanzar la cuna de obsidiana, con p





Último capítulo