Mundo de ficçãoIniciar sessãoHoy me ejecutarán frente a los nobles del reino. De alguna forma me encontré en un banquete sangriento, los asientos a mi alrededor ocupados por mi próxima familia política... todos muertos. Y en mi mano, un cuchillo cubierto por su sangre. Tuve un juicio, por supuesto, en donde ni siquiera tuve la oportunidad de defenderme o buscar a los verdaderos traidores. Traidores cuyos oscuros planes iban más allá que solo mi muerte. Así que mientras el filo de la guillotina resplandecía grité al cielo por un maldito milagro y la oportunidad de poder salvar a mi pueblo. Y el cielo respondió. Ahora, con la ayuda de mi mejor amigo, debo huir al reino cercano para salvar mi vida y encontrar las respuestas a los misterios de ese día: ¿Quién asesinó a la familia real? ¿Por qué no puedo recordar nada? y ¿Por qué no puedo contactar con mi loba o transformarme después de eso?
Ler maisAbrí los ojos en la oscuridad.Mi cabeza dolía y mi boca tenía un regusto a sangre.Parpadeé, intentando apartar la negrura, pero era imposible. No podía ver nada. Ni una sombra, ni una forma. Solo oscuridad.Estaba… recostado sobre algo duro. Tierra compacta, quizá madera vieja debajo. El frío se filtraba a través de mi piel.A mi alrededor no se escuchaban sonidos.Y eso fue lo que terminó de despertarme por completo.En nuestro tiempo en el bosque siempre había algún sonido presente: el agua del río, los animales moviéndose entre la maleza, el viento… Elian protestando al sentirse incómodo o hambriento.Mis hermanos.Me incorporé con lentitud, ignorando el latido doloroso en mi cabeza. Forcé mis sentidos, tratando de aferrarme a cualquier sonido.—¿Kryos? ¿Estás despierto?Giré la cabeza hacia la voz de Morgana.—¿Estás bien? —susurré—. ¿Dónde están nuestros hermanos?Hubo un segundo de silencio antes de que respondiera.—No lo sé… —su voz se quebró—. Nos separaron. Solo a nosotros
Después de nuestro gran viaje y un par de manadas después, llegamos al río que dividía Dromel de Helen.Pasamos parte de la tarde decidiendo qué hacer a continuación.—Solo recorreremos la orilla del río. Estoy segura de que encontraremos algún asentamiento o algo que nos dé una pista sobre el lobo al que debemos encontrar —dijo Morgana, dándole unas palmadas a nuestro hermano en la espalda. El bebé pesaba el doble que cuando nació. No era un experto, pero parecía saludable.Muy pronto fue evidente que no se parecía a ninguno de nosotros. Al menos no con ese cabello negro profundo.Tampoco importaba.—¿Hacia qué dirección? —pregunté, arqueando una ceja—. Si vamos hacia un lado y no encontramos al esclavista, tendremos que recorrer la orilla de regreso. Por lo que vi en el mapa, no es un río pequeño.Me miró con una sonrisa cansada.—¿Acaso tienes algo mejor que hacer, hermano?Y eso fue todo.Decidimos descansar esa noche y, a la mañana siguiente, solo arrojaríamos una moneda. Sin emb
Cuando nos alejamos lo suficiente de esa manada, pudimos tomarnos un descanso. Al menos Morgana, la cabra y yo. El pobre animal había sido utilizado como transporte para Jason mientras huíamos a toda prisa. Encontramos un buen lugar en una pequeña cueva a pocos metros del río. Dejé a mis hermanos dentro y fui a cazar algo para que comiéramos. Quizá la Gran Madre por fin había decidido actuar al ver nuestra situación, porque en cuestión de pocos minutos pude encontrar un par de venados. Nunca había cazado uno. Papá decía que no era complicado, solo tenía que esperar a que se cansara y entonces saltarle al cuello. Seguí sus instrucciones, ya saboreando su carne. Me pareció extraño que ambos ciervos ni siquiera intentaran escapar cuando salté al cuello del primero. Cuando mi presa flaqueó, el otro ciervo simplemente caminó, alejándose lentamente. No lo perseguí. El animal entre mis dientes era lo suficientemente grande como para alimentar a mi familia por un par de días, al
Le di la cosa marrón, pero eso solo lo entretuvo un rato.El pánico empezó a apretar en mi pecho. Por Morgana. Por su tardanza. Por el hambre de mi hermano.—¿Hermano?Miré a Jason. Se frotaba los ojos, desorientado.—Creo que me quedé dormido… ¿Dónde está Morgana?Ojalá lo supiera.—¿Puedes tomar a nuestro hermano? —pregunté.Asintió y se acercó. Tomó a Elian con cuidado. El pequeño hizo un puchero, incómodo por el cambio, pero no lloró. Solo se removió un poco.Tomé la espada.—Vamos.Los guié para seguir el río.No había dormido. No podía hacerlo. Tenía que mantenerme alerta mientras el cielo comenzaba a aclararse.Miré hacia atrás.Habíamos estado ahí horas.Comenzaba a dudar que el rey hubiera dado órdenes de buscarnos más allá del terreno cercano al castillo.Casi resoplé.Por supuesto que no lo haría.No es como si le interesara recuperar a Elian.Tenía bastardos por todo el reino. No necesitaba uno más. No necesitaba un heredero cuando ya había varios peleando por el trono.Es
Último capítulo