Mundo ficciónIniciar sesiónHoy me ejecutarán frente a los nobles del reino. De alguna forma me encontré en un banquete sangriento, los asientos a mi alrededor ocupados por mi próxima familia política... todos muertos. Y en mi mano, un cuchillo cubierto por su sangre. Tuve un juicio, por supuesto, en donde ni siquiera tuve la oportunidad de defenderme o buscar a los verdaderos traidores. Traidores cuyos oscuros planes iban más allá que solo mi muerte. Así que mientras el filo de la guillotina resplandecía grité al cielo por un maldito milagro y la oportunidad de poder salvar a mi pueblo. Y el cielo respondió. Ahora, con la ayuda de mi mejor amigo, debo huir al reino cercano para salvar mi vida y encontrar las respuestas a los misterios de ese día: ¿Quién asesinó a la familia real? ¿Por qué no puedo recordar nada? y ¿Por qué no puedo contactar con mi loba o transformarme después de eso?
Leer másAquella noche terminó poco después de esa conversación. Regresé a mi territorio con una única misión ocupando toda mi cabeza. Antes de marcharme dejé una carta para Cornelius. Tardé casi una hora en escribir aquella maldita cosa. Comencé agradeciéndole el inmenso honor de haberme elegido como futura pareja de la princesa. Continué diciendo que dedicaría mi vida a protegerla. Después escribí un montón de tonterías acerca de lo feliz que me hacía formar parte de la familia real. Incluso llegué a asegurar que, para conmemorar un acontecimiento tan glorioso, debía ausentarme un par de semanas de mi territorio para reunir una dote digna de una princesa. Cuando ya no encontré más estupideces que poner sobre el papel, sellé la carta y se la entregué a uno de mis hombres con instrucciones precisas de enviarla al amanecer. Después salí. Solo. Corrí durante toda la noche en dirección al reino de Helen. Necesitaba hablar con Kryos antes de que los rumores de la guerra comenzaran a exte
Me quedé inmóvil. Por un instante llegué a pensar que había escuchado mal. Cornelius sonreía desde el trono. Los nobles seguían aplaudiendo. Los Alfas imitaban el gesto con mayor o menor entusiasmo. Yo caminé y me puse de rodillas frente al rey, intentando entender qué demonios estaba pasando. Él me hizo una seña para que me pusiera de pie. Obedecí, pero mantuve mi cabeza inclinada. Entonces habló con esa voz fuerte que utilizaba en raras ocasiones. —¡Alfa Jason, mi mejor Alfa y amigo personal! ¡No existe nadie más digno que él para emparejarse con mi querida hermana! Sentí que el mundo se detenía. Levanté la vista de golpe. Emparejarme... ¿Qué? Seguí la dirección de su mano. Talia. La única sobreviviente del Banquete Sangriento. Sonreía y estaba sonrojada. No vi miedo. No vi sorpresa. Mucho menos rechazo. Solo una felicidad tan evidente que me dejó todavía más desconcertado. Apreté ligeramente la mandíbula. Ni siquiera había terminado de procesar aquello cuando C
**Unas horas antes...**Meter a Elian en un carruaje fue una hazaña titánica.El pequeño no dejaba de insistir en que debíamos llevarnos a Wen... además de a Bartos y Roger.Ambos ya estaban sentados dentro del carruaje, esperando instrucciones con una tranquilidad que contrastaba bastante con el caos que representaba mi hermano menor.—¿Y si ella también está en peligro? —insistió mientras volvía a bajarse del escalón por tercera vez.Suspiré y lo sujeté por debajo de los brazos antes de volver a subirlo casi a la fuerza.—Ella forma parte del plan.Frunció el ceño.—Eso no me tranquiliza.—Sasha estará con ella en todo momento. Y tú sabes perfectamente que Sasha y Morgana prácticamente compiten por ver cuál de las dos da más miedo.Eso consiguió arrancarle un pequeño ceño.Aproveché antes de que volviera a escapar.—Además, Kryos también estará allí.Elian hizo una mueca.—Tengo un mal presentimiento.Le revolví el cabello.—Oye...Esperé a que levantara la vista.—Tus hermanos mayo
Seguí a Sasha por los pasillos del castillo.Quizá toda la tensión acumulada durante el día por fin comenzaba a pasarme factura porque, de pronto, me sentía increíblemente cansada.Bueno... tampoco era tan extraño.No había estado durmiendo bien.Entre las conversaciones interminables con Jason, el reencuentro con mi tío y todo lo que estaba ocurriendo alrededor del reino, mi cuerpo apenas había tenido oportunidad de descansar.Doblamos por otro corredor.El castillo era tan enorme que todavía no lograba memorizar todos los caminos.Mientras caminaba, pensé distraídamente en el pastel.Me pregunté si seguiría sabiendo igual de bien por la mañana porque, aunque acababa de comer, ya tenía ganas de otro trozo.Suspiré.Definitivamente tenía un problema con mis pocas horas de sueño porque comencé a arrastrar ligeramente los pies.Sasha se detuvo de golpe.Choqué contra su espalda.Ella levantó una mano indicándome que guardara silencio antes de girarse apenas para mirarme.Frunció el ceño
Último capítulo