Mundo de ficçãoIniciar sessãoXimena tuvo la mala suerte de entrar en el camino de Félix Lancer y convertirse en su nueva obsesión. Ella creía tener un mundo perfecto junto al amor de su vida, sin saber que la maldad de un hombre posesivo lo iba a arruinar todo y convertirla por la fuerza en su sexta “esposa trofeo”. Ximena se ve obligada a convertirse en la esposa sumisa de Félix Lancer, esa que exhibe una sonrisa falsa y forzada mientras que él se muestra más malvado. ¿Podrá Ximena encontrar la manera de darle la vuelta a su situación y ser dueña de su propio destino antes de que sea demasiado tarde?
Ler maisNadie entendía lo que estaba pasando. En ese momento todo era confusión en medio de la boda del siglo.Sin embargo, en ese preciso instante había decenas de agentes de la policía internacional entrando en la mansión Lancer. Saltando los muros, derribando las puertas, o incluso bajando por cuerdas de helicópteros que parecían haber salido de la nada. Urdaneta ganó un segundo de tiempo y eso fue suficiente para disparar y herir a Noah en el brazo.Noah cayó al suelo y se cubrió con una de las sillas para también disparar y empezar un intercambio de disparos que no estaba previsto en el arresto. Todos los invitados comenzaron a correr y de inmediato se hizo un desastre en medio del jardín de la mansión Lancer, porque habían personas corriendo en todas direcciones para huir de los disparos.Félix tomó el brazo de Ximena y apuntando con una pistola la obligó a venir con él. —¡Ximena!—, gritó Fernando corriendo detrás de Félix y Urdaneta que iban directo al estacionamiento mientras que l
—Ésto es increíble...—, decía el director de la policía mientras veía las fotos en el teléfono de Abigail—, Es lo que hemos estado buscando por años para poder arrestar oficialmente a Félix Lancer. Abigail estaba callada, cabizbaja, y perdida en sus pensamientos.—Es oficial. Félix Lancer es el gestor de la red de contrabando de personas en la que han desaparecido tantas mujeres durante todo este tipo—, dijo otra agente.—Necesitamos ir a arrestarlo ahora mismo—, dijo el director. —¡No!—, exclamó Abigail.—¿No? ¿Por qué no?—, preguntó el director de la policía.—Félix es una persona muy inteligente. Si lo acusan solamente de la trata de personas, seguramente encontrará la manera de liberarse de los cargos—, dijo Abigail.—¿Entonces? ¿Qué propones?—, preguntó la otra agente presente.—Que lo hundamos en un pozo de m****a tan profundo del cual ya no pueda salir—, dijo Abigail con rabia.—¿Puedes hacer eso? —Puedo lograr que confiese que mató a Facundo Lancer, Adalberto Mijares, el alc
Abigail abrió los ojos y despertó en la cama de Félix mirándolo como él se terminaba de arreglar el traje frente al espejo. Esa misma imagen que Ximena había visto tantas veces.—¿Vas a salir?—, preguntó Abigail aún un poco somnolienta.—Estaba por despertarte—, respondió Félix sin voltear a verla—, Vamos a salir—, dijo. —¿Vamos a salir?—, preguntó Abigail confundida. —Si. Anoche, mientras dormías, arreglé una cita con el doctor Thomas. —¿Una cita? ¿Y eso para qué? —Nada complejo. Es sólo una ecografía. Quiero ver a mi hijo hoy mismo—, confesó Félix. A Abigail le pareció la cosa más tierna del mundo y de inmediato se levantó de la cama con los ojos llenos de brillo y fue corriendo para abrazar a Félix. —¡Oh, Félix! ¡Éso es tan lindo!—, dijo mientras lo abrazaba fuerte.—¡No pierdas tiempo y cámbiate! ¡Necesito ganar tiempo! ¡Hoy tengo un día muy ocupado! Abigail asintió y se metió al baño muy emocionada.Cerró la puerta del baño y allí comenzó a abrazar su propio vientre muy fe
—¡Felicidades, señorita Abigail! ¡Usted está embarazada!—, dijo el doctor Thomas entregando el informe médico en las manos de Abigail.Ella estaba en shock y no lo podía creer. Sin embargo, la alegría la invadió cuando entendió que ese hijo sólo podía ser de una persona... Félix Lancer. —¿Usted está seguro de ésto, doctor?—, insistió Abigail que no lo podía creer.—Totalmente seguro. Incluso la prueba se repitió un par de veces para asegurarnos, y en todas salió positivo. —Eso es... ¡fantástico!—, exclamó Abigail con los ojos llenos de brillo y una sonrisa inmensa en su rostro. —El señor Félix estará muy feliz de ser tío—, dijo el doctor Thomas. Pero, Abigail sólo respondió con una mueca parecida a una sonrisa.Al parecer Félix Lancer nunca fue infértil. Solo no había tenido suerte ante la caprichosa anatomía humana.En las afueras de la ciudad.Urdaneta detenía su camioneta blindada frente a una plaza en la ciudad vecina. —¿Es aquí?—, preguntó Urdaneta fastidiado.—Si, es por aq





Último capítulo