Mundo ficciónIniciar sesión—No logro sacarte de mi mente... Era ya de noche, y él me besaba con hambre y ganas. Él era mi esposo, pero por error y de mentiras. Una vez, yo estando toda borracha, una cosa llevo a la otra y me lo termine follando, pero lo que nunca pensé era que el asunto pues se me saliera de las manos. Entonces yo, una señorita de la alta alcurnia, no tuve más remedio que permitir que dicho arruinado se casara conmigo y se convirtiera en mi esposo. Debido a la mucha insatisfacción q ue yo sentía y a mi nulo deseo de estar con él, me encargue de hacerle la vida de cuadritos, entonces lo humillé, abusé de él, le di cachetadas, puños y patadas, y me aguanto cuanto regaño o insulto se me saliera, pero él en cambio pacientemente nunca se enojó, y siempre mantuvo hacia mí una actitud dócil y gentil Pero algo en mi corazón fue cambiando con el tiempo, y justo cuando poco a poco me fui enamorando de él, me pidió el divorcio. Al parecer ese joven gentil y lleno de virtudes del pasado de repente se convertía, en un hombre calculador a quien yo quizás no conocía. Mas, sin embargo, y por las vueltas que da la vida, mi familia paso de la abundancia a la escasez, pero a él eso no le importo y estuvo allí para socorrerme, el marido virtuoso aquí alguna vez pisé y traté como mierda, se convirtió en mi único apoyo.
Leer másMateo seguía herido y, además, estaba completamente solo en un país extraño, sin ayuda de nadie. Seguramente ya había intentado todos los planes que se le ocurrieron para ayudarme. Por eso mismo, yo tampoco podía dejarle toda la carga a él; tenía que buscar la manera de salir de ese encierro por mi propia cuenta.Pasaron tres días más de calma y, en todo ese tiempo, Mateo no apareció. Pero en lugar de sentirme decepcionada, me sentí aliviada e incluso feliz, pues la tensión que sentía comenzó a bajar. Y conociendo bien a Mateo como lo conocía, si supiera que yo estaba atrapada en la casa de la señorita Alma, de seguro habría arriesgado su vida para rescatarme. El hecho de que todavía no lo hubiera hecho solo podía significar una cosa: Pedro o Waylon le habían contado la dinámica que tanto le gustaba a la señorita Alma.En los asuntos que me involucraban, Mateo podía ser impulsivo, pero nunca haría algo que pusiera mi vida en peligro. Aquel plan de la señorita Alma tenía un resultado mu
Alma terminó de hablar, con una mirada colmada de odio y rabia. Pero si uno se fijaba bien, en esos ojos tan bellos se escondía también una mezcla de burla y una tristeza que no se podía explicar. Era algo que de verdad dolía en el alma y llenaba de pena. No sabía qué decirle, así que solo la miré con mucha lástima. Cuando ella vio que me quedé callada mucho tiempo, volvió a sonreír un poco y dijo:—Olvídalo, de veras es mejor que lo olvides.Que me dijera eso era tan irónico.Se apoyó en los fierros de la jaula y se levantó despacio. Sus ojos me miraban con compasión y burla al mismo tiempo; entonces se acercó y, con una sonrisa que parecía más un suspiro, me dijo en voz baja:—Hablar con ustedes, que solo tienen amor en la cabeza, no sirve para nada —murmuró—. ¿Cuándo no les he dado una oportunidad? Es una lástima que unas cuantas palabras de un hombre alcancen para que se entreguen felices a la muerte. No se dan cuenta de que ese amor por el que dan la vida no vale ni un centavo par
La señorita Alma estaba acostada muy a gusto en el diván, con una sonrisa tranquila y despreocupada. Cuando vio a Waylon, se rio un poco y le dijo:—Vaya, qué aplicado eres, piensas todo por mí.—Eso dicen... —Waylon se sacudió la ceniza del cigarrillo y le sonrió a la señorita Alma—. Al fin y al cabo, señorita, usted me trata muy bien; es lógico que yo también tenga que ayudarla con algunos asuntos, ¿no cree?La señorita Alma se rio entre dientes con una intención que no terminaba de quedar clara. Yo me molesté un poco mientras observaba cómo se sonreían; la única palabra que me pasó por la cabeza fue que todo era una actuación. Se notaba que Waylon solo le mostraba a la señorita Alma una cortesía falsa y ella, por lo que se veía, no parecía muy interesada en él, así que no entendía por qué lo tenía como amante.Mientras le daba vueltas a eso, la señorita Alma bostezó y se tapó la boca con la mano.—Bueno, ya me dio sueño. Vete —le dijo a Waylon con tranquilidad.Waylon se paró con un
La actitud de Waylon hizo que la señorita Alma se pusiera más seria todavía. En ese momento, no pude evitar admirarlo; de verdad no le tenía miedo a nadie e incluso se atrevía a ser así de insolente frente a sus propias jefas. Aunque, tal vez, justamente por ese carácter tan arrogante y despreocupado, la señorita Alma lo veía con otros ojos; de otro modo, con el genio que tenía ella, seguro ya lo habría mandado al foso de las serpientes.—¿Acaso te crees el guasón? —le dijo ella, con una expresión de desagrado—. Parece que en esta guardaste ochocientos años de risas sin saber cómo sacarlas. En serio no entiendo qué es lo que te causa tanta gracia.¡Ja!Tuve que taparme la boca para no reírme. Por fin alguien se atrevía a cantarle las verdades al risueño de Waylon; y es que sí, él no era normal. Cada vez que hablaba conmigo por teléfono, siempre se reía un par de veces antes de decir una sola palabra, como si estuviera poseído.Waylon me lanzó una mirada de reojo y le dijo a la señorita
—Mira, me agarré a los barrotes con todas mis fuerzas y por eso logré zafarme de esos dos guardias; ¡me arrancaron un buen trozo de piel de la palma! —le dije a la señorita Alma, mientras extendía mi mano lastimada y sangrienta para que ella pudiera verla.Serio, Waylon me observó, sin decir nada. Por otra parte, la señorita Alma miró mi mano, bastante molesta.—¿En serio esos dos guardias querían lanzarte al pozo de las serpientes? —me preguntó.—Sí —le respondí.Cuando recordé la escena anterior, todavía sentía un fuerte escalofrío. Me tallé los ojos que ya tenía rojos de tanto llorar y continué con mi explicación:—Yo les repetí que usted no había dado ninguna orden clara, señorita, pero no me hicieron caso y me quisieron llevar a la fuerza. Si no fuera porque parecían enviados por usted, habría pensado que eran espías que alguien puso a propósito a su lado.Esa última frase la dije con toda la intención. Quería sembrar la duda en ella y que pensara que esos dos guardias trabajaban
—Lo que la señorita Alma busca... no es más que vengarse del señor Pedro —murmuró Waylon—. Porque el que la engañó y la traicionó hace tiempo... fue alguien que el señor Pedro había mandado.—¿Qué? —pregunté, y me quedé mirándolo con los ojos muy abiertos.¿Así que a la señorita Alma de verdad la había engañado un hombre?—En fin —continuó Waylon—, esos rencores son tema prohibido en esta finca. Además, deberías ir haciéndote a la idea. Aunque Mateo haya buscado al señor Pedro, lo más seguro es que no pueda sacarte de aquí. La señorita Alma odia al señor Pedro, así que es casi imposible que te entregue a él. En otras palabras, ahora que caíste en sus manos, ya no hay nadie que pueda salvarte. En lugar de esperar a que otro venga, sería mejor que tú misma te las arreglaras para caerle bien. En serio... a esa mujer se la gana con halagos.—Vaya, qué íntimos están —interrumpió de repente una voz burlona desde la escalera.Sentí un escalofrío e, instintivamente, miré hacia allá. La señorit
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