Mundo ficciónIniciar sesiónLuna Morales cometió el peor error de su vida: contradecir al CEO multimillonario Noah Ha. Él no dudó en destruirla. La despidió frente a toda la empresa, humillándola como si no valiera nada. Pero el destino —y la abuela del CEO— tenían otros planes: obligarlos a casarse. Ahora Noah debe vivir con la mujer que desafió su poder… y Luna con el hombre que la hizo caer. Un hombre que, para colmo, no piensa dejarla ir otra vez. Odio, deseo y un matrimonio que jamás debió existir. Y un secreto capaz de convertir esta unión en una guerra… o en una adicción.
Leer másCapítulo 22 – POV Seol Hye-Jin HaEl sol de la mañana entra a raudales por los ventanales de la mansión Ha, iluminando la mesa del desayuno con precisión casi quirúrgica. Todo está perfectamente dispuesto. Vajilla fina, té humeante, fruta fresca. Pero la perfección no impide que el aire esté cargado de tensión.Mi madre, Eun Jin Ha, no dice nada al principio. Solo observa. Sus ojos recorren la sala como si evaluara cada gesto, cada respiración. Y finalmente rompe el silencio.—¿Qué hacías en casa de Luna Morales? —su voz es firme, cortante, sin levantar el tono, pero con la fuerza suficiente para que se sienta en el pecho.Respiro hondo, manteniendo mi postura impecable. Cada palabra que pronuncio tiene que ser medida, precisa.—Fui a buscar a Noah —respondo con naturalidad—. Después de la paliza de ayer, me quedé preocupada.Mi madre arquea una ceja, esa expresión que siempre me dice que está cuestionando todo, evaluando todo.—¿Cómo sabías que la paliza no fue en un bar?Sonrío ape
Capítulo 21POV LunaNo debería sorprenderme.Pero igual lo hace.La abuela de Noah está sentada frente a mi padre, con la espalda recta, las manos cruzadas sobre el bastón. No hay calidez en su postura. No hay cortesía. Solo autoridad.—Estoy aquí porque Gabriel me llamó —dice, sin mirarme—. Está profundamente preocupado por su hija.Mi padre no baja la mirada.—Y con razón —añade ella, girándose por fin hacia Noah—. Pasaste de ser el hombre que Luna Morales detestaba… a ser su novio en menos de veinticuatro horas.Silencio.—Explícame eso —continúa—. ¿Qué hiciste para lograrlo?Hace una pausa mínima.—¿Con qué la amenazaste?Noah se tensa de inmediato.—Abuela——No —lo corta ella—. Ahora hablo yo.Seol Hye-Jin se pone de pie.—Mamá, por favor —dice, firme—. ¿De verdad crees que Noah haría algo así?La abuela ni siquiera la mira.—Aún no entiendo qué haces tú aquí —responde—. Pero ya hablaremos de eso.Luego vuelve a Noah. Sus ojos son afilados. Precisión quirúrgica.—Ahora dime tú.
Capítulo 20POV LunaPierdo a Noah de vista por un segundo.Solo un segundo.Y es suficiente.—Noah… —digo, girándome sobre mí misma, el pulso disparado.Lo veo meterse en un callejón estrecho, mal iluminado, demasiado silencioso. El tipo de lugar donde la gente no entra por error.—¡Noah! —apuro el paso.Antes de que llegue, una sombra se despega de la pared. Luego otra. Un grupo. No muchos. Los suficientes.—Eh —dice uno, adelantándose—. ¿Quién eres tú?Noah no retrocede. La sangre seca aún le mancha la nariz. La mandíbula tensa.—¿Te perdiste, blanquito? —añade el hombre, con una sonrisa torcida—. No eres de este barrio.—Noah —digo, apareciendo a su lado.El hombre me mira. Se detiene. Me reconoce.—Luna…Respiro hondo. Bajo los hombros. Cambio el tono.—Nyle —digo, firme—. Él es mi prometido.Noah gira la cabeza hacia mí, sorprendido, pero no dice nada.—Estamos buscando a Lupe —añado, como si no estuviéramos en un callejón a punto de estallar—. ¿Dónde se ha metido hoy?Nyle lo o
Capitulo 19POV LunaDespierto con una sensación espesa, como si el aire pesara más de lo normal.Lo primero que veo es blanco. Demasiado blanco. El techo, las luces, el olor limpio que no pertenece aEl pánico me sube como ácido por el pecho, pero no se me nota. No puedo permitirlo. Trago saliva, obligo a mi rostro a mantenerse firme.—¿Por qué estoy aquí? —mi voz sale ronca—. ¿Y por qué mierda estás tú aquí?Noah no se mueve.—Fui tu llamada de emergencia.Me río. Suena mal. Cortado.—Imposible. Preferiría morirme antes que llamarte.Él alza una ceja con calma insultante.—Pues me llamaste.Saca el teléfono del bolsillo y lo levanta frente a mí. Mi nombre en la pantalla. Llamada perdida. Luego el registro del hospital.Todo se recoloca en mi cabeza de golpe: el mareo, el ruido, la confusión. Yo intentando llamar a otra persona. Marcando mal.—Mierda… —susurro.Me dejo caer contra la almohada, agotada de golpe, como si aceptar la realidad me quitara las fuerzas que no sabía que estab





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