Capítulo 10. Abigail arruina el momento
Al día siguiente Félix despertó muy temprano y se levantó de la cama. Ximena abrió los ojos y se dió cuenta que había amanecido muy rápido.
—¿Ya amaneció?—, preguntó Ximena aún somnolienta.
—Necesito que te levantes y vayas para que las mujeres de servicio te arreglen y te pongan ropa decente.
Félix se vestía tranquilamente, mientras hablaba con su esposa.
—¿Ropa elegante? ¿A qué te refieres?
—Un vestido, supongo. Qué se yo...
—Odio usar vestidos—, dijo Ximena en forma despectiva.
—No te