Mundo ficciónIniciar sesión¿Cómo arruinar tu vida en tres sencillos pasos? 1. Postula a un trabajo sin leer la letra pequeña. 2. Descubre que en lugar de cuidar a adorables bebés, debes lidiar con dos mafiosos ridículamente guapos y peligrosos. 3. Enamorarte de uno de ellos. O peor… de los dos. Lo sé, lo sé. Genial idea la mía, ¿verdad? Mi nombre es Eden Blackwood, y solo quería un trabajo decente para pagar la cirugía de mi padre. Pensé que ser una criada era la opción ideal. ¿Qué tan difícil podría ser cambiar pañales y cantar canciones de cuna? Spoiler: mucho más difícil cuando los “gemelos” que debía atender resultaron ser dos hombres intensamente atractivos, demasiado poderosos y con un aura de crimen organizado que te pone la piel de gallina. Dmitry es el hermano rebelde, el que te mira como si pudiera devorarte y no dejar rastros. Nikolai es la elegancia personificada, pero con un peligro latente tras esos ojos fríos. Ambos tienen secretos oscuros. Ambos están prohibidos para mí. Y yo… bueno, yo ya debería estar corriendo en dirección contraria. Pero aquí estoy, atrapada en su mundo. Y no sé si quiero escapar.
Leer másEPÍLOGOEl sonido del mar es un viejo amante. Persistente, terco… como yo.Desde el balcón del hotel en Cartagena, las olas rompen contra la arena con la misma cadencia que mi respiración. La brisa huele a sal, ron y redención postergada. Estoy sin camisa, como casi siempre, dejando que la humedad tropical resbale por mi piel como una excusa para no pensar. Fumo en silencio, el cigarro se consume lento entre mis dedos. La cicatriz en mi abdomen, roja aún, me atraviesa como si alguien hubiese querido partirme en dos y solo hubiese logrado marcarme.Me mataron… sin embargo, aquí estoy.Nadie sabe quién soy. Y si alguien me busca, lo hace por un fantasma enterrado bajo los escombros de San Petersburgo. El encantador, el traidor, el lobo maldito. Ya no queda mucho de él. Ahora soy solo una sombra con pasaporte nuevo y cuentas en Suiza que sobrevivieron mejor que yo. Ironías de la vida.El celular vibra sobre la mesa de noche. Lo miro. Solo hay una persona en este mundo que puede llamarme s
CAPÍTULO 100: RENACER DE LAS CENIZASEden1 mes después…El silencio del norte tiene algo de sagrado. No es el tipo de silencio incómodo de una sala de hospital ni ese que se cuela en las peleas antes del grito. Este es distinto. Es frío, puro, casi piadoso. Como si el mundo supiera lo que hemos perdido y decidiera, por una vez, no decir nada estúpido al respecto.Nos escondemos en un pueblo diminuto, con un nombre impronunciable y casas de techos inclinados que parecen salidas de una postal antigua. Dmitry lo encontró. Claro que sí. Mi Freezer siempre sabe dónde desaparecer, incluso cuando todo lo demás parece haber ardido hasta los cimientos.La cabaña tiene una estufa de leña, ventanas que dan a un bosque eterno y un silencio que aprieta, pero no ahoga. Dmitry camina por la casa con nuestra hija en brazos, y por primera vez en años no lleva un arma encima, no necesita una. Al menos, no ahora.Lo veo mirarla como si aún no creyera que es real. Y cuando la niña se ríe, con ese sonido
CAPÍTULO 99: EL LEGADO CAIDONikolaiTodo huele a sangre, humo y traición cumplida.El suelo tiembla, como si incluso la tierra misma quisiera tragarse esta historia de pecados heredados. Mi abrigo está empapado, no sé si de mi sangre o de la de otro, pero la sensación es cálida y pegajosa. Supongo que eso ya no importa.Eden corre. La veo entre los cuerpos deshechos con el cabello suelto y empapado. Lleva a la niña contra el pecho, su pedacito de esperanza, y grita el nombre de Dmitry como si pudiera conjurarlo entre el caos, pero no el mío.Svetlana la alcanza, siempre eficiente, siempre más fuerte de lo que aparenta. Le arranca a la niña de los brazos con una delicadeza brutal. Eden duda un segundo, maldice, pero cede. Ambas huyen por el pasillo en ruinas, hacia la salida marcada, hacia la luz incierta.Anatoli, ese bastardo que aún cree que la lealtad es un dogma más fuerte que la sangre, se planta frente a nosotros. Su pistola brilla bajo la ceniza flotante, y sus ojos están vací
CAPÍTULO 98: TRAICIÓN NECESARIAEdenDejar a Dmitry en esa celda me desgarra el alma. No quiero irme de nuevo teniéndolo ahí, tan cerca. Pero al menos sé que si esto no funciona, si no lo vuelvo a ver. Al menos pude hablarle una última vez.Nikolai y yo salimos del edificio con una misión. La palabra “entrega” nunca me había dolido tanto, la escucho salir de los labios de Nikolai como si no le pesara, como si no estuviera hablando de mi hija, pero lo conozco. Conozco su rostro cuando miente y también cuando está a punto de quebrarse. Esta vez, está al borde.—Será solo por unos minutos —me asegura mientras volvemos hacia el edificio acordado—. El tiempo suficiente para que crean que ganaron.Lo escucho, pero no puedo procesarlo. Siento los latidos de mi hija contra mi pecho, su respiración tranquila, como si todo esto no fuera real. Como si no estuviéramos a punto de entregarla a monstruos por una promesa que tal vez ni siquiera podamos cumplir.—No lo sé, Nikolai —mi voz tiembla más
Último capítulo