Mundo ficciónIniciar sesiónAdvertencia Este libro es apto para mayores de 18 años. Contiene escenas de sexo explícito y escenas fuertes que pueden contener desencadenantes y ser consideradas de romance oscuro. Don Antonio se ha hartado de rechazar el matrimonio. Sin embargo, ha tomado el relevo de Don Pablo, su padre, y necesita elegir a una virgen para su ceremonia. Sufre un trastorno bipolar y a veces incluso adopta otra personalidad. Sintiéndose presionado por el ayuntamiento y su familia, elige una esposa alejada de todas las expectativas de la mafia italiana, la que solía llevar el reciclaje de su casa todos los viernes. Fabiana es una recicladora a la que su tío engañó para que se mudara a Roma con él. La dejó sin contacto con su familia en Brasil, la obligó a trabajar duro e incluso la agredió. Pensando que no podía ir peor, su tío la vende a Don Antonio, y al día siguiente empieza a enamorarse del jardinero vecino, que es dulce y romántico, completamente diferente del hombre posesivo y egoísta que la compró. Ella intenta escapar de su realidad arrojándose a los brazos de su apuesto vecino, pero al hacerlo descubre que el jardinero y el hombre al que fue vendida tienen mucho más en común de lo que imaginaba... "¿Quién es usted? ¿No eras sólo un jardinero?". - preguntó ella. "¡Puedo ser lo que quieras, ragazza!"
Leer másCapítulo 132 Narración del autor:Para Rebeca y Enzo, la vida se ha convertido en un maratón constante. La vida de esta familia es una locura, con dos bebés pequeños y la peligrosa vida en la mafia italiana, no es algo para todo el mundo, y Rebeca también es muy diferente al resto de la familia, por lo que esto funciona perfectamente para ella. Esta pareja nunca cambiará, los altibajos forman parte de su día a día, y no tendría gracia si no fuera exactamente así. Heloá tiene un carácter más fuerte que Miguel, y Enzo no para de repetir que ella es la cara de Rebeca, mientras que Miguel se porta mejor. A Maicon le fue bien en la mafia, y últimamente trabaja en una posición mejor, como mano derecha del Don. Desde que llegó, puso sus ojos en María Eduarda, la hermana de Enzo. Pero Hélio cortó pronto con él y acabó alejándose. Al ir al club nocturno, conoció a varias mujeres, pero ninguna le llamó la atención. Quizá en un próximo libro os cuente más sobre esto, porque el sigu
Capítulo 131 Enzo - ¡Santo cielo! Has alborotado a los niños. - Me peleé con Rebeca mientras caminábamos hacia el coche. - ¡YO NO HE HECHO NADA! Y DEJA DE AGITARME, ¡LA QUE AGITA ERES TÚ! AHHHH, MIERDA, ENZO, ESO DUELE. - Abrí la puerta y la ayudé a entrar, pero me estaba asustando. Estaba ansioso, y con cada respiración diferente de Rebeca, me daba cuenta de la situación. - Enzo. ¡ENZOOO! - gritó Rebeca cuando sintió más dolor. - ¿Qué le pasa? ¿Va a nacer ya? - pregunté aterrorizada. - Va a nacer. - Dijo que respiraba con dificultad y la desesperación se apoderó de mí, así que empecé a dar vueltas alrededor del coche, sin saber qué hacer.- Maldita sea, deberías haberte quedado en casa. - Enzo, por el amor de Dios... acelera, y deja de andar como un gilipollas mareado, porque mi irritación va a acelerar el parto, y creo que es... YA, YA... ¡YA VIENE, CORRE! - gritó Rebeca, haciéndome despertar de mi trance y correr con ella hacia el hospital. Ni
Capítulo 130 Enzo La noche siguiente: - Te ves peor embarazada - rocé mi barba contra su piel. - Claro que no, sólo eres tú - me susurró al oído. - Te voy a arrancar la ropa... - Me puse encima de ella. - No te atrevas o te complicaré aún más la vida. - Tumbé mi cuerpo junto al suyo, desanimado.- ¿Qué quieres ahora?- Nada... sólo dormir. Buenas noches...La maledetta se tumbó con su lencería roja, y parecía tener un rastreador de peligros en el cuerpo, porque yo no podía ni tocarla. - Vas a dejar de trabajar, ¿verdad? - Pasé mis manos por su espalda, veía que le gustaba. No quería insistir en seducirte, si no quieres, no quieres.- No voy a dejar de trabajar. Tengo cuidado, nunca me han pegado. - dijo lentamente.- No vas a misiones, ¿verdad? ¿Porque es demasiado peligroso, si te disparan o alguien te ataca? ¿Si te lanzan dagas o cuchillos? No, no puedes... Se lo contaré a Don. - Lo he pensado un poco más. - Tenemos demasiados soldados para eso, ¿po
Capítulo 129 Rebeca Me quedé asombrada al saber que no había un solo bebé en mi barriga, sino dos. El médico estaba muy atento, y creo que Enzo estaba un poco nervioso, porque empezó a hacerle muchas preguntas. - Mira, seamos prácticos. Escribe lo que puedes y lo que no puedes hacer, y luego lo leeremos en casa. - La doctora sonrió y se tomó su tiempo para teclear. Cuando salimos, estábamos en silencio, y cerca del coche, cuando fui a abrir la puerta, me giró para que le mirara y me abrazó. - Ahora seremos una familia, Rebeca. - Le devolví el abrazo. - Te quiero... - Yo también te quiero, ragazza. - Nos quedamos un rato abrazados y me sorprendió oír una voz: - Qué casualidad... - Me giré y vi que allí estaba uno de los encargados de la discoteca, de los que hacen programas. - É... - No hice mucho hincapié, fue una de las primeras en reírse de mí cuando empecé en el club. - ¿Hay alguien enfermo? - preguntó y yo me estresé, ¿sería que la puttana no me veía
Último capítulo