CAPÍTULO 96: EL PRECIO DE LA REDENCIÓN
Eden
El viaje de regreso a Rusia es un vómito de ansiedad que no se me despega del cuerpo. No dormí, no lloré, solo abracé a mi hija y esperé que los motores no fallaran, que los controles improvisados de Svetlana funcionaran y todo saliera a tiempo. Es irónico pensar que después de todo lo que pasamos, ahora soy yo la que corre hacia el fuego con los brazos abiertos.
Nikolai no dice nada durante las primeras horas. Está sentado al otro lado con la mirada