CAPÍTULO 7: DEMASIADO CURIOSA
Dmitry
Un par de horas después de que la yáblaka cruzara la puerta de mi oficina, me alisto con las llaves en la mano. Salgo sin prisa, pero con un propósito claro. Subo a mi auto, enciendo el motor y conduzco hacia el hospital.
Pensé que tenerla bajo mi techo sería como domesticar a un cachorro (ingenua, fácil de controlar, inofensiva). Pero he cometido un error de cálculo. Eden no es un simple animalito indefenso. Es curiosa. Demasiado. Y la curiosidad en el luga