CAPÍTULO 98: TRAICIÓN NECESARIA
Eden
Dejar a Dmitry en esa celda me desgarra el alma. No quiero irme de nuevo teniéndolo ahí, tan cerca. Pero al menos sé que si esto no funciona, si no lo vuelvo a ver. Al menos pude hablarle una última vez.
Nikolai y yo salimos del edificio con una misión. La palabra “entrega” nunca me había dolido tanto, la escucho salir de los labios de Nikolai como si no le pesara, como si no estuviera hablando de mi hija, pero lo conozco. Conozco su rostro cuando miente y también cuando está a punto de quebrarse. Esta vez, está al borde.
—Será solo por unos minutos —me asegura mientras volvemos hacia el edificio acordado—. El tiempo suficiente para que crean que ganaron.
Lo escucho, pero no puedo procesarlo. Siento los latidos de mi hija contra mi pecho, su respiración tranquila, como si todo esto no fuera real. Como si no estuviéramos a punto de entregarla a monstruos por una promesa que tal vez ni siquiera podamos cumplir.
—No lo sé, Nikolai —mi voz tiembla más