CAPÍTULO 9: BAJO LA PIEL DEL DIABLO
Eden
Dmitry abre la puerta del auto y me hace entrar sin decir una palabra. Sus movimientos son calculados y eficientes, como si todo en él estuviera programado para actuar sin margen de error. Apenas me acomodo en el asiento, lo veo inclinarse hacia la guantera y abrir un compartimento secreto. Dentro hay un pequeño botiquín de primeros auxilios que saca y pone en medio de los dos.
—Tienes que limpiarme la herida —dice, como si no acabara de salvarme la vida