CAPÍTULO 10: EL PECADOR REDOBLA EL JUEGO
Eden
Me despierto a la mañana siguiente todavía con el pensamiento de ese cuerpo de dios ruso en mi cerebro. Suspiro e intento sacarme a Dmitry de la cabeza. Este es mi cuarto día oficial aquí y no puedo seguir metiéndome en problemas.
Me pongo mi uniforme y voy directo a la cocina para preparar el desayuno. Alrededor de media hora después ya todo está listo y servido, solo me falta limpiar los platos y es justo lo que estoy haciendo cuando lo veo entrar