Mundo ficciónIniciar sesiónCuando el matrimonio por contrato de un año entra en su cuenta regresiva de 30 días, la siempre fría y calculadora Verónica comienza a preparar los trámites de divorcio. Alexander, quien nunca tomó en serio el matrimonio, de repente se da cuenta de que no puede aceptar que esta mujer desaparezca por completo de su vida.
Leer másMikkel Bennet está en el salón de su ático, caminando de un lado a otro como un león enjaulado. El teléfono está pegado a su mano, y no deja de mirar la pantalla, esperando una llamada de Verónica. Han pasado horas desde que Dom fue dado por desaparecido, y el silencio de los Dixon es un martirio para él. —¿Por qué no llaman? ¡Alexander y Verónica deben estar volviéndose locos, y no me dicen nada de nada! —se queja Mikkel, su voz es un susurro de preocupación sincera. —Mi mejor amigo ha desaparecido sin dejar rastro, y yo aquí, sin poder hacer nada por su vida. Él sabe que Dom siempre se mete en problemas tontos, pero esta vez, es diferente, es un problema grave. Diana Benson sale de la habitación, vestida con un robe de seda, y su rostro es de una preocupación falsa. Ella se acerca a Mikkel, y toca su hombro con una ternura que él sabe que no siente en su alma. —Amor, ¿qué sucede? Llevas toda la noche en vela, y no me has dicho nada de lo que te pasa —pregunta Diana con una g
Verónica Dixon camina de un lado a otro en el gran salón de la mansión, sus pasos son rápidos y desesperados. La noche ha caído por completo, y su hijo, Dominico, no ha regresado a casa desde hace más de un día entero. Ella ha intentado llamarlo mil veces, pero su teléfono solo da apagado, un silencio que la aterra en su alma. Alexander Dixon se sienta en el sofá, intentando mantener una calma que no siente en su propio corazón. Él sabe que su hijo está en problemas, que el sedán negro no era una simple casualidad de la vida. —Cálmate, Verónica. Nuestro hijo es fuerte, es un Dixon. Ya regresará, solo necesita un poco de espacio —dice Alexander, con una voz que intenta ser tranquilizadora. Verónica se detiene frente a su esposo, y sus ojos están llenos de una furia justificada y de un profundo dolor. —¡No me mientas, Alexander! ¡Tú sabes que algo ha pasado! ¡Dominico nunca ha estado ausente por tanto tiempo sin avisar! —Verónica le grita, su voz es un trueno de desesperación. —
La ciudad está tranquila, pero los problemas siguen saliendo a flote.... Tarde o temprano. Dom conduce a una velocidad imprudente por las calles de la ciudad, la rabia es su única compañía. El silencio de Diana y la indiferencia de Mikkel lo han llevado al límite de su propia locura. No puede permitir que ella se case, no ahora que sabe que su deuda es con la temida Mafia Italiana. Dom llega a la mansión de los Benson, un lugar frío y lleno de una gran ostentación sin alma. Él aparca su coche en la entrada principal, sin importarle las reglas de etiqueta ni el gran juicio. Toca el timbre con una fuerza brutal, exigiendo ver a Diana de inmediato, su paciencia ha terminado. La puerta se abre, y el padre de Diana, el señor Benson, un hombre alto y de rostro amargado, sale. —Dominico Dixon. ¿Qué haces aquí a estas horas? No eres bienvenido, tienes que irte ahora mismo —dice el señor Benson, su voz es seca y fría. —Quiero ver a Diana, señor Benson. ¡Dígame dónde está, y no me mien
Dominico se sienta solo en su ático, el sol matutino entra por el ventanal, pero el aire es pesado y frío. La resaca no es por el alcohol; es por la culpa, la traición, el sabor dulce y prohibido de Diana en su alma. Ha pasado una noche de placer fugaz, un pacto sellado en la oscuridad que ahora tiene que enfrentar. Él toma su teléfono, el recuperado centro de su vida, y marca el número de su tío. Le urge saber sobre el tema pendiente. La llamada se conecta al instante, y la voz grave del mafioso resuena con una gran autoridad en su oído. —Ya lo rastreé, niño. Esos cobradores pertenecen a un grupo pequeño, pero el préstamo es de la peor gente —el Tío Dominico le informa con seriedad. —¿Quién es, Tío Dominico? ¿Son solo prestamistas de poca monta o es gente importante de verdad? —pregunta Dom, sintiendo un escalofrío en su espalda. —Es la Mafia Italiana, Dominico. Los Rossi. Y el préstamo está ligado a un gran favor que no van a olvidar —le revela el Tío Dominico, su voz
Último capítulo