13. PELIGRO
Dominico se sienta solo en su ático, el sol matutino entra por el ventanal, pero el aire es pesado y frío.
La resaca no es por el alcohol; es por la culpa, la traición, el sabor dulce y prohibido de Diana en su alma.
Ha pasado una noche de placer fugaz, un pacto sellado en la oscuridad que ahora tiene que enfrentar.
Él toma su teléfono, el recuperado centro de su vida, y marca el número de su tío. Le urge saber sobre el tema pendiente.
La llamada se conecta al instante, y la voz grave