Mundo ficciónIniciar sesión—Déjame ser tu esposa de verdad solo un mes. Era una petición sencilla; sonaba al último ruego de una mujer desolada. Pero para Althea Grayson, era una cuestión de orgullo. Era el precio que cobraba por el amor que entregó y que nunca recibió de vuelta. Lo supo desde el principio: su matrimonio nunca fue por amor. Daven Callister se casó con ella por obligación, presionado por su abuela. No hubo abrazos cariñosos ni miradas dulces; solo silencio y una casa vacía que nunca sintió como un hogar. A pesar de todo, ella insistió. Intentó ser una buena esposa, aferrándose a la esperanza de que, algún día, el corazón de Daven se ablandara. Pero la traición acabó con esa ilusión: él quería casarse con otra. Con la mujer a la que amaba. Con o sin el permiso de Althea. Y toda su familia apoyaba esa decisión. Con el corazón roto y decepcionada, hizo una última petición: un mes en el que él la amara como a una esposa. Un mes... antes de irse para siempre. Daven pensó que solo era una jugada desesperada, incluso patética. Pero ese mes lo cambió todo. La forma en que Althea sonreía, la manera en que amaba con tanta entrega. Incluso su partida dejó huella en el corazón de Daven. Y ahora, estaba perdido. Cuando el amor que nunca quiso reconocer por fin se hizo obvio... ¿ya era demasiado tarde? ¿O debería luchar contra todo con tal de tener una oportunidad más?
Leer másNaomi estuvo a punto de reírse.¿Incómoda?Esa palabra resultaba demasiado suave para describir lo que en realidad había ocurrido. Demasiado simple para explicar cómo aquel hombre la había asustado hasta el punto de no dejarla pensar con claridad. Pero Naomi prefirió guardar silencio. No quería darle a Falcon la reacción que buscaba.Porque cuanto más lo observaba, más evidente se volvía otra cosa. Falcon no se disculpaba solo por ella. Estaba montando un espectáculo.Pronunciaba cada palabra con el volumen suficiente para que la oyeran quienes los rodeaban y con la claridad necesaria para llamar la atención de todos los que hasta entonces los observaban desde lejos. Naomi incluso percibió un cambio gradual en el ambiente alrededor de la mesa. Algunas conversaciones se apagaron. Más miradas comenzaron a dirigirse hacia ellos. Y, antes de que se dieran cuenta, se habían convertido en el centro de atención de la fiesta.Fue entonces cuando Naomi lo entendió. Falcon se estaba construyendo
Naomi pensó que lo más difícil de esa noche sería enfrentar a Silas. Resultó que estaba equivocada.Tras sentarse a la mesa que le habían preparado, el ambiente volvió a la normalidad. Los invitados reanudaron las conversaciones. La música sonaba suave desde un rincón del salón. Los sirvientes iban y venían con bebidas y aperitivos para los asistentes.De vez en cuando, Naomi conversaba con varias personas que había conocido en el banquete anterior. En su mayoría intercambiaban saludos de cortesía y preguntaban cómo estaban, aunque daba la impresión de que casi todos intentaban familiarizarse con ella.Varios de ellos también intentaban averiguar quién era el hombre que la acompañaba esa noche. Unos preguntaban de forma directa; otros daban rodeos hasta llegar, al final, a la misma pregunta.Pero Naomi solo sonrió y desvió la conversación, tal como Lydia le había enseñado unas horas antes.“No digas nada hasta que sientas que es necesario”.“Deja que supongan lo que quieran”.“Tu única
Naomi quiso protestar, pero al parecer Chris le susurró algo que al final no le dejó más opción que ceder.Y, sin que ninguno de los dos se diera cuenta, aquella simple interacción se veía muy distinta a ojos de los demás. Parecían muy unidos, como si se conocieran desde hacía mucho tiempo. ¿Había algo entre ellos que nadie más supiera?Durante todo ese tiempo, lo único que sabía de la vida de Naomi en Berlín era que se la pasaba ocupada en trabajos de medio tiempo solo para sobrevivir. Nunca hubo un hombre cerca de ella. ¿Y ahora? ¿Quién era el hombre que caminaba junto a Naomi?Apretó la copa con más fuerza en la mano.—Russel —llamó a uno de los empleados que estaba cerca.—Sí, señor Falcon. —Russel se acercó enseguida.—Averigua quién es ese hombre —dijo Falcon mientras señalaba al hombre que estaba junto a Naomi.Russel miró con atención en la dirección indicada y asintió enseguida.—Sí, señor.Después de que Russel se fue, apuró de un solo trago el vino que quedaba en la copa. Ap
La pregunta hizo que Naomi parpadeara incrédula. No esperaba que la primera pregunta del anfitrión fuera sobre quién la acompañaba. Tal como Cale había predicho.Sin darse cuenta, Naomi sonrió levemente. El hombre frente a ella hacía lo mismo; sonreía e intentaba parecer amable, como correspondía a un anfitrión.—Quien me acompañe esta noche —dijo Naomi con desenfado mientras miraba de reojo a Chris, que estaba a su lado—, ¿tiene algo que ver con usted, señor Silas?Se produjo un breve silencio entre ellos. Muy breve, pero suficiente para que Naomi notara el cambio.Silas no perdió la sonrisa, pero la mirada se le endureció por una fracción de segundo, como si no esperara una respuesta así. Ni siquiera Chris esperaba que Naomi respondiera de ese modo. Mientras tanto, varias personas que estaban cerca comenzaron a mirar en su dirección con curiosidad.—Por supuesto que no —respondió Silas al fin con una risa suave.—En ese caso no creo que sea algo tan importante como para hablar de eso





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