Mundo ficciónIniciar sesiónEn una época en la que lobos y humanos coexisten en una red secreta, Aleksi Volkat, un misterioso y poderoso lobo, se ha convertido en leyenda por su insaciable sed de sangre femenina desde hace mucho tiempo, el tiene muchas riquezas acumuladas en oro y plata, es uno de los mas ricos de todos los hombres lobos que llegaron al mundo humano hace mas de 100 años. Ricardo, un astuto hombre de negocios, se aprovecha de la desesperación de jovencitas en busca de trabajo para entregarlas a los lobos más influyentes a cambio de fortuna. Subastandolas como si fueran objetos sin valor. Pero todo cambia cuando Aleksi fija su mirada en una joven distinta a todas: una mujer cuyo aroma es tan embriagador que desata la locura de cualquier lobo que se cruce en su camino. Decidido a hacerla suya, Aleksi en vez de tomar su sangre para saciar su sed, decidi marcarla como su suya y colocándole un sello como su propieda, sin saber que ella oculta un secreto capaz de destruir el frágil equilibrio entre lobos y humanos. Ahora, mientras la lucha por la joven se intensifica y los lobos se lanzan unos contra otros para poseerla, Aleksi descubrirá que retenerla a su lado podría significar su propia perdición… o su salvación. Pero no imagina que Natasha es la clave que llevará la destrucción de aquellos seres que empezaron a invadir el mundo humano, queriendo apoderarse de la sangre inocente para sus beneficios.
Leer másCapítulo 01
Emiliano Santorini
La ciudad de Milán, metrópolis de Lombardía, una de las más famosa capitales de la moda y el diseño a nivel mundial me recibe cómo hijo ilustre una vez más.
Una ciudad en la cual vestir bien es más que un gusto, es casi una obligación. Multitud de boutiques de las firmas más importantes del sector; muchos diseñadores y casas de moda tienen su sede en esta cosmopolita ciudad.
Esta vez, me trae a esta ciudad, el deseo de Maria Eduarda de ver el trabajo de una joven diseñadora francesa que a su ojo, es una de las mejores del momento. Lastima que esté diseñando para una firma tan pequeña. En un imperio como el mío, esa mujer ya se habría llevado al bolsillo más de diez millones de dólares anualmente.
No tenía caso negarme, disfruto complacer a Duda como cariñosamente la llamo, así que aquí estoy en un evento abarrotado de prensa, y sorprendido por primer vez después de mucho tiempo de lo que vi en cuestión de diseño en este desfile.
Debería decir impresionado, cosa que no es nada fácil de lograr. Ser el dueño de la marca de ropa más famosa de la orbe me da cierto conocimiento del mercado, de los gustos, de lo que marcará tendencia y lo que no. Todo el mundo respeta mi juicio, saben que lo que toco se convierte en oro inmediatamente.
Tan pronto entro al salón para presenciar el cierre del desfile, todas las cámaras me apuntan. Los flashes me molestan, pero sigo avanzando protegiendo a mi acompañante. Las luces me ciegan por breves segundos, debido al resplandor tan luminoso de los reflectores sobre la pasarela, y entonces la veo.
Quedó impactado por las palabras del presentador que anuncia que la mujer que acaba de salir es la diseñadora y no una Top model más.
—¿Pero cuantos años tiene esa Ninfa? ¿Veinte?— me pregunto a mi mismo. No es posible que tanto talento y buen gusto estén contenidos en esa pequeña belleza de ojos negros.
Maria Eduarda a mi lado aprieta mi mano y cuando me volteo a mirarla me regala una sonrisa pícara.
—Es muy hermosa, ¿Verdad que si? — comenta Duda excitada— Sé que te impactaron demasiado sus diseños, lo vi en tu cara. Te quedaste con la boca abierta Emiliano, te conozco, pero ¿como no? si es absolutamente increíble su trabajo. Pero debo reconocer que jamás imagine que fuera tan joven y bonita.
—Es muy talentosa ciertamente—accedo porque así lo siento—Indudablemente tiene magia, pero sobre todo es una mujer extremadamente hermosa. Hacia mucho que el trabajo de un diseñador no me impresionaba. Una verdadera pena que esté con la competencia.
—¿Una pena que... qué? —. Maria Eduarda pregunta con una amplia sonrisa. —¡Por favor!— hace una mueca y me mira logrando que me ponga a reír— Emiliano Santorini, el Dios de la Moda en Europa no se detiene ante nada. Todo el mundo lo sabe. Hasta los que no te conocen han oído de ti, tu eres del tipo de hombre que arrasa con el mundo con tal de logra tus objetivos. Pobre de quien se entrometa en tu camino o no quiera darte lo que quieres.
—Duda, por Dios!— reprendo a mi hermana.—Cualquiera que te escuche diría que soy dictatorial, controlador y arrogante.
—Es que eres todas esas cosas Emi— se burla. — Pero también eres el hombre más guapo que he visto jamás , el más exitoso, el más cariñoso.
—Dices eso porque eres mi hermana menor Duda. Para ti soy casi un dios.
—No seas modesto Emiliano. Eres todo un Dios en un traje a la medida de un diseñador tan exitoso que cobra diez mil dólares por segundo.
—Por favor, vamos a sentarnos— le planto la mano en la espalda. Todo el mundo está enfocado en nosotros, hacia tiempo que no aparecíamos en público y aparecer aquí solo confirma lo que todo el mundo ya sospecha, que la diseñadora que expuso su trabajo esta noche será una Estrella.
—¡No!, ¿cómo crees?.
—Vamos a conocer a la diseñadora, por favor, vamos a presentarnos.
—No me necesitas a mi para presentarte Maria Eduarda. Eres tan dueña de el imperio Santi Dress como lo soy yo.
—Pero ciertamente no soy ni tan guapa ni tan famosa. A ti la gente de tan solo mirarte te reconoce. Además muero por ver el rostro de esa señorita cuando vea a semejante hombre. ¿Sabes una cosa? La apruebo como mi cuñada.
—No digas tonterías, ni siquiera conoces a esa mujer—reprendo su entusiasmo. Lo cierto es que ya yo me imagine cómo sería besar a esa diosa, tenerla rendida a mis pies, y me gustó lo que vi en mi mente.
No estoy hablando de amor, solo deseo.
La noche sigue avanzando y María Eduarda se impacienta cada vez más. La diseñadora Gina Renaux se pasea por nuestro alrededor saludando a los invitados, pero no repara en nosotros. Es como si para ella no existiéramos.
Me lleno de un sentimiento de impotencia, ardo de ganas por ir a tomarla de la mano y hacer que me mire a los ojos.
Para todos soy un dios, estoy acostumbrado a que me veneren, y esta mujer parece no saberlo.
Es como si no supiera que puedo catapultar su carrera en un segundo, y tres segundos más tarde puedo destruirla.
Sin poder un minuto más su indiferencia tomó a María Eduarda de la mano y salgo de allí.
Esa mujer ignora el problema en el que acaba de meterse. Soy Emiliano Santorini. Soy y seré uno de los hombres más ricos y famosos de nuestro sector, puedo tener a la modelo que quiera, a la más bella, a la más sensual.
Pero ahora quiero poseer a Gina Renaux, su falta de cortesía de esta noche será el error que la pondrá a mis pies. Para cuando termine con ella estará tan enamorada, que lamentará no haberme reconocido a tiempo.
Tengo las mejores cartas para ganar. Que comience el juego.
Gina-1
Santorini -0
Taisha observaba a la madre adoptiva de Natasha y al hermano acercarse con una sonrisa ensanchada en sus rostros, seguramente por el embarazo de la joven. Hacía apenas unas horas, Natasha había llamado para dar la noticia de su estado.—No te veo contenta —espetó la madre adoptiva, llamando la atención de Taisha, quien estaba ida en sus pensamientos. La anciana soltó un suspiro cargado de miles de preocupaciones.—Creo que ella ha quedado en cinta demasiado rápido. Además, tú no puedes ir a ese país a cuidarla… tendré que hacerlo yo.La señora asintió, suspirando. ¿Cuanto tiempo de embarazo tendria? Desde aquella vez que le confeso el pasado de su madre verdader. Las semanas había transcurrían rápidamente, seguramente Natasha estaba mucho más alegre por la llegada de su bebé, el cual crecía un poco más rápido de lo habitual, siendo de un lobo. Su abuela se encontraba desconcertada al enterarse de tal cosa. ¿Cómo era posible que un hada, la pura reencarnación de la flor lunar de las le
Aleksi y Natasha llegaron a la mansión. La felicidad brotaba por sus poros, tan intensa que podía sentirse incluso a distancia. Arkady y Alexa los observaban sin comprender del todo, hasta que una leve pero poderosa energía los rozó de inmediato era algo puro y fuerte.—¿Quién viene con ustedes? —preguntó Alexa con evidente nerviosismo.—Nos acompaña nuestro querido hijo… en el vientre de Natasha —anunció Aleksi, sorprendiendo a todos, incluidos los empleados y a Kattaleya, quien observaba desde una esquina.Arkady abrió los ojos con asombro, y Alexa bajó apresuradamente las escaleras. Se acercó a Natasha y colocó la mano sobre su vientre, sintiendo de inmediato aquel impulso: un bebé con poderes, a la vez lobo y hada. Su esencia era tan fuerte que se daba a conocer a través de los seres que rodeaban a sus padres.—Esto es magnífico… ¡estás embarazada de mi hermano! ¿Quién lo diría? —exclamó Alexa, emocionada.Natasha asintió con una leve sonrisa.Aleksi se acercó a su padre, quien lo
Natasha despertó de golpe, abrumada. Un malestar repentino la invadió y, con deseos urgentes de vomitar, salió corriendo de la cama hacia el cuarto de baño. Apenas se inclinó sobre el lavabo, comenzó a arrojar todo lo que había cenado. Su cabeza palpitaba de una forma extraña, casi dolorosa.En ese momento sintió las manos de Aleksi acariciando su espalda con suavidad.—¿Qué sucede? —preguntó él con preocupación.Ella solo negó, incapaz de hablar, y volvió a sentir las náuseas. Vomitó una vez más mientras su estómago se retorcía con fuerza.—No sé… me siento demasiado mal… mi estómago está revuelto, amó —alcanzó a decir entre jadeos.Aleksi la ayudó a lavarse la boca, la sostuvo entre sus brazos y luego la cargó de regreso a la cama, acomodándola con el mayor cuidado. Su preocupación estaba creciendo. Algo no estaba bien.Cuando ambos se recostaron, él rodeó su cintura con la mano. De repente, un estremecimiento recorrió su cuerpo. Su mano tembló sin control. Desde el vientre de Natas
Cuando la reunión llegó a su fin, todos los asociados se acercaron a saludar a Natasha, con la misma reverencia con la que habían saludado al distinguido magnate de Rolls-Royce Motors. Ella mantenía una expresión serena, mientras a su lado, Katleya observaba cómo las miradas de las mujeres presentes se teñían de envidia. —Señorita Natasha estaré afuera.—Esta bien. —Kattleya decidió irse para darle privacidad a su amo.Entre los presentes, Andrei se aproximó lentamente, deteniéndose frente a la pareja. Su mirada se posó en Natasha con un interés que no pasó desapercibido. Aleksi, notándolo, la tomó del brazo con firmeza y la apartó ligeramente.—Veo que te impactó ver a mi mujer Andrei —Menciono con voz gélida—. Si hace poco la viste en tu fiesta, ¿qué es lo que te sorprende?Andrei soltó una risa breve, intentando disimular la tensión.—Tranquilo, Aleksi. Solo digo que desprende un aroma único… aunque aquella vez no tuve la oportunidad de saludarla. Es usted una mujer muy hermosa, d
Habían pasado varias semanas desde aquel acontecimiento. Natasha, poco a poco, había aprendido a controlar su poder, dominando la energía que poseía y que ahora podía usar a su favor. Ya no era la misma mujer vulnerable de antes; se había convertido en alguien que no se doblegaría ante cualquier fuerza.Aún pensaba en lo que se avecinaba. La profecía debía cambiar. Ella no sería la que causara daño a los lobos con los que había compartido, sino a quienes realmente merecían su furia, aquellos que deseaban abrir el portal y apoderarse de los humanos para destruirlos. Natasha los protegería, vive entre ellos ella era mitad humana, y precisamente por eso jamás permitiría que seres tan oscuros como aquel hombre atentaran contra la humanidad.Tenía ahora el conocimiento de que su poder no solo era destructor, sino también sanador. Poseía una energía espiritual capaz de purificar almas corrompidas y liberar espíritus vagabundos infestados de maldad. Aquello la convertía en un equilibrio vivi
Después de lo ocurrido aquel día del secuestro de Alexa, el padre de Aleksi tomó la decisión de no alejarse más de su familia. Quería estar cerca de ellos, protegerlos y cuidar de su hija, que aún sufría las secuelas del hechizo que le habían lanzado. Aunque al principio Aleksi no estaba del todo conforme —pues deseaba tener algo de privacidad con su dama, Natasha—, entendía que su padre debía quedarse. Su hermana necesitaba del calor y la presencia paterna más que nunca. Desde aquel incidente, la joven apenas salía de su habitación, dominada por el miedo y las pesadillas.Vasilik, el mejor amigo de Aleksi, se había marchado poco después, pero no sin antes prometer que volvería. Llevaba en su corazón la determinación de entrenar sin descanso, de fortalecerse para enfrentar a aquel ser que había manipulado a Alexa como una marioneta, sometiéndola a atrocidades inimaginables. Aquel hechicero no solo había controlado su cuerpo, sino también su alma. Esa crueldad había dejado a Vasilik co
Último capítulo