Taisha observaba a la madre adoptiva de Natasha y al hermano acercarse con una sonrisa ensanchada en sus rostros, seguramente por el embarazo de la joven. Hacía apenas unas horas, Natasha había llamado para dar la noticia de su estado.
—No te veo contenta —espetó la madre adoptiva, llamando la atención de Taisha, quien estaba ida en sus pensamientos. La anciana soltó un suspiro cargado de miles de preocupaciones.
—Creo que ella ha quedado en cinta demasiado rápido. Además, tú no puedes ir a ese país a cuidarla… tendré que hacerlo yo.
La señora asintió, suspirando. ¿Cuanto tiempo de embarazo tendria? Desde aquella vez que le confeso el pasado de su madre verdader. Las semanas había transcurrían rápidamente, seguramente Natasha estaba mucho más alegre por la llegada de su bebé, el cual crecía un poco más rápido de lo habitual, siendo de un lobo. Su abuela se encontraba desconcertada al enterarse de tal cosa. ¿Cómo era posible que un hada, la pura reencarnación de la flor lunar de las le