Taisha observaba a la madre adoptiva de Natasha y al hermano acercarse con una sonrisa ensanchada en sus rostros, seguramente por el embarazo de la joven. Hacía apenas unas horas, Natasha había llamado para dar la noticia de su estado.
—No te veo contenta —espetó la madre adoptiva, llamando la atención de Taisha, quien estaba ida en sus pensamientos. La anciana soltó un suspiro cargado de miles de preocupaciones.
—Creo que ella ha quedado en cinta demasiado rápido. Además, tú no puedes ir a ese