Habían pasado alrededor de quince días desde que Natasha fue encerrada en aquella oscura y silenciosa mansión. La joven observaba por la ventana, con la frente apoyada en el cristal frío, sin entender en qué momento su vida había perdido todo control. Ahora lo comprendía: aquellas personas no eran humanas. Eran criaturas diferentes, monstruosas. Bestias disfrazadas de elegancia, y jamás imaginó que algo así pudiera ser real.
Sentía una mezcla de sobreprotección, miedo y confusión. Durante la úl