Habían pasado varias semanas desde aquel acontecimiento. Natasha, poco a poco, había aprendido a controlar su poder, dominando la energía que poseía y que ahora podía usar a su favor. Ya no era la misma mujer vulnerable de antes; se había convertido en alguien que no se doblegaría ante cualquier fuerza.
Aún pensaba en lo que se avecinaba. La profecía debía cambiar. Ella no sería la que causara daño a los lobos con los que había compartido, sino a quienes realmente merecían su furia, aquellos qu