Aleksi y Natasha llegaron a la mansión. La felicidad brotaba por sus poros, tan intensa que podía sentirse incluso a distancia. Arkady y Alexa los observaban sin comprender del todo, hasta que una leve pero poderosa energía los rozó de inmediato era algo puro y fuerte.
—¿Quién viene con ustedes? —preguntó Alexa con evidente nerviosismo.
—Nos acompaña nuestro querido hijo… en el vientre de Natasha —anunció Aleksi, sorprendiendo a todos, incluidos los empleados y a Kattaleya, quien observaba desd