Después de lo ocurrido aquel día del secuestro de Alexa, el padre de Aleksi tomó la decisión de no alejarse más de su familia. Quería estar cerca de ellos, protegerlos y cuidar de su hija, que aún sufría las secuelas del hechizo que le habían lanzado. Aunque al principio Aleksi no estaba del todo conforme —pues deseaba tener algo de privacidad con su dama, Natasha—, entendía que su padre debía quedarse. Su hermana necesitaba del calor y la presencia paterna más que nunca. Desde aquel incidente,