Mundo ficciónIniciar sesiónClara Dawson pensó que era solo otro empleo como niñera. Pero nada en la mansión Blackthorn es normal. Tras sus imponentes muros y pasillos susurrantes, se esconde una niña rota por el silencio... y un hombre aún más peligroso: Alexander Blake. Frío, controlador y marcado por una pérdida que aún arde en las paredes de su casa, Alexander no tolera errores, ni afectos innecesarios. Clara llegó para cuidar a Isla, su hija de seis años. Pero lo que encuentra es un mundo donde sentir está prohibido, y cada vínculo es una amenaza. Aun así, Isla comienza a sonreír... y eso desata la furia del hombre que todo lo vigila. Pero lo que Alexander no esperaba es que Clara no se quebrara tan fácilmente. En un ambiente gótico lleno de secretos, Clara deberá elegir entre su libertad y proteger a una niña que empieza a confiar en ella. Aunque eso signifique desafiar al hombre más temido de todos. ¿Hasta dónde puede llegar una mujer sin nada que perder… cuando empieza a sentir demasiado?
Leer másCapítulo 27 – Lo que sigue llegando aunque nadie lo espere Nadie se movió después del tercer golpe. El pueblo entero parecía haberse convertido en una fotografía detenida dentro de la niebla. Lucía permaneció inmóvil junto al mostrador mientras la anciana observaba la puerta como si esperara que algo atravesara la madera en cualquier momento. Afuera, el sonido de los pasos continuó. Lentos. Arrastrados. Pesados de una forma imposible de calcular. No seguían una dirección recta. Parecían desplazarse entre las calles vacías sin necesidad de decidir adónde ir. Como si ya conocieran el lugar. ⸻ Entonces llegó otro sonido. Un silbido. Lejano. Profundo. El cuerpo de Lucía se tensó antes de comprender por qué. Era el silbido de un tren. Pero no podía serlo. Las vías estaban muertas. Cubiertas de óxido y maleza desde hacía años. Y aun así, aquel sonido atravesó la niebla con una claridad terrible, vibrando en las ventanas y bajo el suelo. La anciana cerró los ojos. —No m
Capítulo 26 – Lo que espera debajo del ruido El camino descendía hacia tierras más húmedas. Durante horas, Lucía avanzó entre árboles inclinados por el viento y charcos donde el cielo parecía haberse quedado atrapado. La mañana había sido fría, pero el aire comenzó a cambiar lentamente a medida que descendía. Había algo distinto allí. No visible. No inmediato. Solo una sensación persistente, como si el mundo estuviera conteniendo la respiración debajo de los sonidos normales del bosque. ⸻ A media tarde encontró señales de presencia reciente. No personas. Rastros. Las marcas de ruedas hundidas en barro fresco. Restos de ceniza aún gris bajo la lluvia de la noche anterior. Y algo más. Lucía se detuvo frente a un árbol donde alguien había tallado símbolos pequeños sobre la corteza. Tres líneas verticales. Luego una cuarta atravesándolas. No reconoció el significado. Pero sí reconoció la intención. Aquello no era decoración. Era una advertencia. ⸻
Capítulo 25 – Las cosas que permanecen cuando nadie las miraEl camino comenzó a estrecharse entre campos abandonados.La hierba alta rozaba las piernas de Lucía mientras avanzaba bajo un cielo cubierto por nubes lentas. No amenazaban tormenta. Solo flotaban, pesadas y tranquilas, como pensamientos que ya no buscaban respuesta.Había pasado suficiente tiempo desde que dejó el valle como para que los días comenzaran a perder forma exacta. Ya no contaba amaneceres ni medía distancias. Dormía donde encontraba refugio y caminaba mientras el cuerpo lo permitía.La vida empezaba a parecerse a sí misma.No a una misión.⸻Cerca del anochecer encontró una estación de tren abandonada.El edificio era pequeño, construido con madera oscurecida por humedad y años. Algunas ventanas permanecían intactas; otras habían cedido al tiempo. El cartel del andén colgaba inclinado, con letras apenas visibles bajo capas de polvo.Lucía subió los escalones lentamente.El lugar olía a lluvia vieja.A recuerdos
Capítulo 24 – Donde las cosas encuentran su propio nombreLa mañana llegó sin intención.No hubo amanecer solemne ni señales en el horizonte. La luz simplemente ocupó el espacio disponible, como el agua llenando una grieta antigua. En otro tiempo, el mundo habría interpretado aquello como un mensaje. Ahora, era solo mañana.Y eso bastaba.⸻Lucía despertó antes del sol completo.Durante unos segundos permaneció inmóvil, observando el cielo grisáceo a través de las ramas altas. El cuerpo todavía conservaba la costumbre de esperar instrucciones al abrir los ojos: una urgencia, una advertencia, un llamado lejano atravesando el pecho.Nada llegó.El silencio ya no tenía tensión.Era un silencio vacío de vigilancia.Lucía se incorporó lentamente. El suelo húmedo había marcado su ropa y tenía el cabello lleno de pequeñas hojas secas. Sintió incomodidad. Frío en las manos. Hambre.Sensaciones simples.Terriblemente reales.Y sonrió apenas, como quien descubre que seguir siendo humana no era
Último capítulo