El eco de los secretos
Las escaleras parecían no terminar nunca.
Clara bajaba detrás de Alexander, con el corazón desbocado y las rodillas temblando. Cada paso era un golpe seco en la madera vieja, como si la casa misma respirara con dificultad. Afuera, la tormenta despertaba con furia renovada. El grito de Isla todavía resonaba en el aire, como si no hubiera sido un solo alarido, sino todos los miedos de una niña volviéndose carne. Una súplica, un aviso... o un presagio.
Cuando llegaron al pa