Capítulo 21 – El umbral que recuerda
La llave no abrió una puerta.
Abrió un latido antiguo.
Cuando Lucía la sostuvo con ambas manos, el aire del internado se plegó sobre sí mismo, como si las ruinas reconocieran por fin a quien regresaba no como intrusa, sino como heredera. El polvo se elevó en espirales lentas, formando símbolos que no eran letras ni figuras, sino intenciones suspendidas.
Las paredes, saturadas de años y de silencios impuestos, exhalaron un gemido profundo. Las raíces que hab