– Cuando caen las máscaras
El internado despertó con una tensión que no se podía nombrar.
Era como si las paredes hubieran oído algo durante la noche. Algo que no sabían cómo guardar. Los rostros de las institutrices, de los alumnos, incluso del personal de cocina, estaban más pálidos. Los murmullos flotaban como polvo suspendido en el aire.
Clara apenas había dormido. Había escondido el diario de Alma bajo su colchón, y repasado una y otra vez esas últimas frases:
“Elías no murió. Lo convirtie