Mundo ficciónIniciar sesiónSoy Andreina Ferreira, graduada en el prestigioso conservatorio Santa Cecilia, escuela de arte antiguo, Después de dos años de estar comprometida con Marco Cienfuegos, el CEO más exitoso del país, por fin he quedado embarazada, lo hice a sus espaldas, es verdad, deseaba con el alma ser madre, y lo amaba a él con todo mi corazón, por ese motivo no tomé las píldoras para poder encargar a un bebé a pesar de que mi novio me lo negaba cada que se lo pedía. Creí ingenuamente que aunque no quería ser padre, cuando tuviera al bebé en sus brazos su corazón se ablandaría y lo amaría tanto como yo, pero fuí tan estúpida, Marco si quería ser padre, pero no conmigo, si no con su amante, Carolina Minelli, su amor de adolescencia, esa que nunca olvidó, la que dijo que no le gustaba, y que solo veía como una hermana, hasta que... La noticia de su compromiso y que serían padres, explotó en internet. ¿Que era yo para ese poderoso e infiel CEO?
Leer másAl llegar a la mansión Rodríguez, después de acostar a su esposa y arroparla, el CEO pidió a Rogelio que convocara a todo el personal en la sala de estar. Los empleados ya estaban ahí cuando el elegante empresario bajó las escaleras, pero ninguno se atrevió a sentarse en los costosos y finos sillones. — Los he reunido aquí para hacerles saber algo, de hoy en más deben poner especial atención a la jóven señora de la villa, ella, mi esposa, está embarazada. Los murmullos no se hicieron esperar, los trabajadores al principio pensaban que su jefe nunca se casaría, su carácter era tan huraño y frío, no podían pensar en una candidata adecuada para ser la señora Rodríguez. No fue sino hasta que Andreina, llegó a la mansión, que lo vieron por primera vez interactuando de forma romántica con una mujer. — ¡Muchas felicidades señor! — ¡Enhorabuena! — ¡Pronto tendremos a un niño corriendo por los enormes jardines, las risas infantiles inundaran la villa! — Gracias, no sé olvi
Maurice, ordenó a los hombres que tenía a cargo que sacaran al Marco, del hospital, no quería que él momento de felicidad de su jefe y su esposa se viera empañado por ese tipo tan nefasto. — Acompañen al CEO Cienfuegos a la salida, y no vuelvan a dejarlo pasar, está vetado para siempre de este hospital. Los guardaespaldas no dudaron en llevar al empresario a la salida mientras el hombre gritaba el nombre de Andreina, al aire. — Ya no estés molesto, ya se fue de todas formas, este es un momento muy especial nuestro. — Andy, le hablaba a su marido con palabras dulces. El hombre que estaba por caerle a golpes al imbécil de Marco, miró a su mujer con dulzura, ella sabía como calmarlo. — Vamos a casa, no creas que se me olvida que te desmayaste. Andreina, traía las recomendaciones por escrito, así que se las dió a Alejandro para que las leyera, en el transcurso del trayecto a la villa, el hombre leyó a detalle que debían de hacer. — ¿Qué pasa? Estás muy concentrado en la
Las palabras de Alejandro, calaron hondo en el pecho de Marco, él nunca había querido tener un hijo con Andreina, le dió largas sobre el asunto, nunca quiso hablarlo, nunca quiso dejarla embarazada. Pero ahora se sentía como el error más grande de su vida, pues si ellos hubieran tenido un hijo, eso los habría unido, y Alejandro, no tendría oportunidad para meterse entre ellos. — ¡Desgraciado, la embarazaste solo para atarla a tu lado, eso fue un golpe bajo, le sembraste un hijo para sacarme del camino! ¿Cierto? — Le hice un hijo a mi esposa porque deseo ser padre de un hijo con ella. El tener familia con Andreina, solo significa que pasaremos el reto de nuestras vidas juntos, tú ya no figuras aquí. — No... Yo soy su novio, ella me... ama, tú eres solo un intruso, está contigo por despecho... — Marco, el CEO seguro de si mismo, el siempre insensible y poco empático, negaba con la cabeza negándose a aceptar la realidad. — Abre los ojos Cienfuegos, lo de Andreina y mío es re
El CEO tan seguro de si mismo, imperturbable en todos los casos conocidos, y con ese apuesto rostro inexpresivo. En ese momento estaba con los ojos abiertos a tope. La expresión de incredulidad de Alejandro, era más que notoria, no es como si no supiera que al hacerle el amor a su esposa ella podía quedar embarazada. Era solo que no se esperaba que fuera tan rápido. — ¿Un hijo...? ¿Dice que mi esposa está embarazada...? — Así es señor Rodríguez, es un hecho, la paciente está gestando un bebé, aunque todavía es apenas un embrión. ¿No es una maravillosa noticia? Está... contento, ¿Cierto? El ginecólogo se quedó observando a ese importante CEO, esperando su respuesta, por más que intentaba no podía leerlo. — Quiero ver a mi esposa, ¿Ya despertó? — Ella ya está despierta, pero está en observación en el Alfa de ginecología. — Quiero verla, lleveme de inmediato. Con la órden del CEO, el médico dudó un poco, esa era un área muy restringida para los visitantes. — Pr
Último capítulo