Mundo ficciónIniciar sesiónSoy Andreina Ferreira, graduada en el prestigioso conservatorio Santa Cecilia, escuela de arte antiguo, Después de dos años de estar comprometida con Marco Cienfuegos, el CEO más exitoso del país, por fin he quedado embarazada, lo hice a sus espaldas, es verdad, deseaba con el alma ser madre, y lo amaba a él con todo mi corazón, por ese motivo no tomé las píldoras para poder encargar a un bebé a pesar de que mi novio me lo negaba cada que se lo pedía. Creí ingenuamente que aunque no quería ser padre, cuando tuviera al bebé en sus brazos su corazón se ablandaría y lo amaría tanto como yo, pero fuí tan estúpida, Marco si quería ser padre, pero no conmigo, si no con su amante, Carolina Minelli, su amor de adolescencia, esa que nunca olvidó, la que dijo que no le gustaba, y que solo veía como una hermana, hasta que... La noticia de su compromiso y que serían padres, explotó en internet. ¿Que era yo para ese poderoso e infiel CEO?
Leer más"Estaré en casa por la noche."
Esa era la manera que Marco utilizaba para demostrarme su existencia, pero ahora ya no sería tan sencillo.
— ¿Estás en una cita con tu asistente?
Quiero hablar contigo y la quería ya.Capítulo 69: El heredero conoce a su familia La noticia del nacimiento del bebé recorrió Italia en cuestión de minutos. El heredero de la familia Villaseñor había nacido. En el pasillo del hospital, el señor y la señora Villaseñor aguardaban con una mezcla de ansiedad y emoción. Reina caminaba de un lado a otro sin poder quedarse quieta. De pronto, la puerta de la habitación se abrió. Raymundo apareció sosteniendo un pequeño bulto envuelto en una manta beige con azul. Su rostro, siempre firme y sereno, ahora estaba iluminado por una felicidad imposible de ocultar. — ¿Quieren conocer al nuevo miembro Villaseñor? — Preguntó con una sonrisa que le iluminaba el guapo rostro. — No te olvides de que también es un Rodríguez, Raymundo. — Se escuchó la voz del CEO Rodríguez. El magnate estaba ansioso por conocer a su nieto. Todos se acercaron de inmediato. Los abuelos CEOS fueron los primeros en verlo. Las lágrimas comenzaron a rodar por las mejillas de las abuelas.
El teléfono apenas sonó una vez. — ¿Papá? ¿Qué sucede? La voz firme de Raymundo cambió por completo al escuchar la respiración agitada de su padre. — !Hijo... llegó el momento! A Alondra se le rompió la fuente. ¡El bebé ya viene, ya vamos camino al hospital! Durante un segundo, el tiempo se detuvo para el empresario. El CEO se puso de pie de un salto, haciendo que la silla girara hacia atrás. — ¿Ella está bien? No me ocultas nada, papá!Carajo, mi bebé ya va a nacer y yo no estoy ahí! —Sí. Está tranquila, pero las contracciones ya comenzaron, está teniendo mucho dolor. — ¡Voy para allá enseguida! !Pobre de mi Alondra! El empresario no esperó más respuesta y cortó la llamada a su padre, volteó a ver a los socios y dijo: — !Mi hijo está por nacer! ¡La junta se cancela hasta nuevo aviso! Algunos CEOS se quedaron sorprendidos, la junta era bastante importante, y ellos no dejaban el trabajo por el nacimiento de uno de sus hijos. Pero otros que si le daban importanc
La luna de miel en Egipto, había sido de ensueño. Paseos interminables por el desierto y las doradas arenas del país Africano, hicieron que los esposos grabaran en sus memorias recuerdos para toda la vida. MESES DESPUÉS. La mañana amaneció serena sobre la villa Villaseñor. Una tenue niebla cubría los extensos jardínes italianos, mientras el canto de los pájaros anunciaba el inicio de un nuevo día. Dentro de la elegante residencia, todo parecía transcurrir con absoluta normalidad, aunque había una sensación imposible de ignorar. Era como si la propia casa supiera que ese día estaba destinado a cambiar la historia de la familia. En la enorme habitación principal, Alondra abrió lentamente los ojos. Instintivamente llevó una mano hasta su vientre. —Buenos días, mi amor... — Susurró acariciando la piel tensa de su embarazo. El bebé respondió con una fuerte patadita, como si supiera que su madre le hablara. Ella sonrió. — Ya lo sé... Quieres conocer a tu papá, ¿Cierto?
La música envolvía la pista de baile con una melodía elegante. Bajo el cielo estrellado de Italia, las luces de la villa iluminaban a las parejas que seguían celebrando la boda de Raymundo y Alondra. En el centro de la pista, Liam y Mia bailaban como si el resto del mundo hubiera desaparecido. Él mantenía una mano firme en la cintura de la joven, mientras la otra sostenía la suya con una naturalidad que hizo sentir a mis que no se acababan de acercar tanto. — ¿Qué pasa? — Preguntó Liam al notar que ella no dejaba de mirarlo. — Nada... — Puedes decirme lo que sea, siempre voy a escucharte. Ella soltó un pequeño suspiro. — Solo estaba pensando que nunca te había visto bailar. Creí que no sabías. El CEO levantó una ceja. Cómo diciendo que no había cosa que no supiera hacer. — Me estás subestimando, señorita Cienfuegos. Bailo perfecto, mamá me enseñó hace tiempo. — Parece como si realmente estuvieras disfrutándolo. Liam sonrió con ese aire de seguridad que siem
Último capítulo