Mundo ficciónIniciar sesiónSoy Andreina Ferreira, graduada en el prestigioso conservatorio Santa Cecilia, escuela de arte antiguo, Después de dos años de estar comprometida con Marco Cienfuegos, el CEO más exitoso del país, por fin he quedado embarazada, lo hice a sus espaldas, es verdad, deseaba con el alma ser madre, y lo amaba a él con todo mi corazón, por ese motivo no tomé las píldoras para poder encargar a un bebé a pesar de que mi novio me lo negaba cada que se lo pedía. Creí ingenuamente que aunque no quería ser padre, cuando tuviera al bebé en sus brazos su corazón se ablandaría y lo amaría tanto como yo, pero fuí tan estúpida, Marco si quería ser padre, pero no conmigo, si no con su amante, Carolina Minelli, su amor de adolescencia, esa que nunca olvidó, la que dijo que no le gustaba, y que solo veía como una hermana, hasta que... La noticia de su compromiso y que serían padres, explotó en internet. ¿Que era yo para ese poderoso e infiel CEO?
Leer más"Estaré en casa por la noche."
Esa era la manera que Marco utilizaba para demostrarme su existencia, pero ahora ya no sería tan sencillo.
— ¿Estás en una cita con tu asistente?
Quiero hablar contigo y la quería ya.La respuesta hizo eco en el lugar, esa voz no era de otro hombre que el CEO Rodríguez, que llegaba a casa con maletín en mano, vestido en un traje hecho a medida, después de haber cancelado una reunión. Fría. Definitiva. Marco, no necesitó voltear, sabía de quién se trataba. Asintió despacio, como si ya lo esperara. — Andreina… — Casi mata a mis hijos, Marco. Él bajó la mirada. Porque era verdad. Aunque nunca pudieron probar directamente que ella ordenó el atentado, sí encontraron llamadas, transferencias y vínculos suficientes para abrir investigaciones. Pero Andreina había sido quien sobrevivió al horror. —Lo sé — Dijo con voz baja— Sé que no tengo derecho a pedirte esto. Me porte muy mal contigo, te hice daño, pero he recapacitado mi comportamiento, te prometo que no soy el mismo que un día fuí. Ella apartó la mirada, respirando con dificultad. —Entonces no lo hagas. No le pidas a mi esposa que testifique a tu favor en un juicio, resuelve las cosas como pu
Marco Cienfuegos llevaba más de cuarenta horas sin dormir bien. El juicio por la custodia de Mía, había entrado en una etapa crítica, y por primera vez desde que comenzó el proceso, sentía miedo real de perder. No era por falta de pruebas que estaba preocupado. Había demasiadas fotografías, mensajes, reportes médicos, testimonios de niñeras y empleados. El problema era... Carolina Minelli. Carolina sabía manipular, mentir y fingir mejor que nadie. Sabía llorar en el momento correcto, bajar la mirada cuando convenía y hablar con esa voz quebradiza que hacía parecer que el mundo entero había sido injusto con ella. Frente al juez se convertía en una mujer vulnerable, una madre “confundida” que había cometido errores, pero que supuestamente amaba a su hija más que a nada. Marco conocía la verdad, el CEO, sabía que debía echar mano de todo lo que pudiera, no se podía permitir perder. Y también sabía que había una persona capaz de destruir la máscara de Carolina,.por complet
La sala por unos momentos se quedó en silencio. Al parecer un dejo de dudas aparecía en sus mentes. Pensaban que la madre podría haber estado pasando por depresión pos parto, que quizás debían darle el beneficio de la duda. — Mi clienta pasaba largos periodos encerrada en su habitación llorando, ¿De eso no se dieron cuenta? — Preguntó el abogado con evidente molestia. El abogado de Marco se tensó ligeramente. — Objeción. Irrelevante. — Denegada. Continúe abogado. La enfermera suspiró. —Sí… lloraba mucho, pero era porque no podía salir a hacer su vida habitual, salir con sus amigas de alta sociedad, y porque... — Puede hablar, enfermera Teresa, Está protegida por la justicia, no tenga miedo. — Porque el señor Cienfuegos, al ver que la señora era tan mala madre con su hija, la rechazaba y no quería cruzar palabra con ella. — !¿Lo ve, señoría?! ¡El CEO Cienfuegos, si ejerció violencia emocional a mi clienta, ella acababa de dar a luz, necesitaba de su cariño, de s
La cara de Carolina perdió color. Parecía que le habían drenado la sangre. —¡Eso fue sacado de contexto! — Gritó levantándose de su asiento, era evidente que estaba alterada. El juez golpeó la mesa. —¡Órden en la sala! Pero el daño ya estaba hecho. Las miradas alrededor habían cambiado completamente. Ya no se trataba de una madre obligada a abandonar a su hija por el esposo millonario y ruín, ahora. se trataba de una madre desnaturalizada. Incluso los periodistas escribían frenéticamente para publicar cuánto antes. Esta noticia valía oro puro, El abogado de Marco caminó lentamente frente al juez. —Mi cliente no busca apartar a una madre de su hija. Mi cliente ha sido padre y madre durante seis meses completos. Tiene registros de pediatras, niñeras y empleados domésticos que demuestran que la señora Minelli rara vez convivía con la menor más de unos minutos. Marco, tragó saliva mientras escuchaba aquello. No era mas que la verdad de lo que habían sucedido. Quer





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