Mundo ficciónIniciar sesiónAna Montalvo ha estado enamorada del frío ceo de Álvarez Group desde que era una adolescente, debido a una confrontación con su padre logro salir de su encierro para buscar su propia felicidad e intentar conquistar a su amado, ese hombre del cual se había enamorado a primera vista y a quien nunca llegó a olvidar ese hombre a quien siempre tuvo presente en su corazón, ahora que tiene la libertad buscará la forma de conquistar el corazón frío de su Jefe, un hombre arrogante y frio.
Leer más_ ¡FUERA de quí! ¡ Fuera! gritó el ceo totalmente enfurecido con la secretaria que le había derramado café, estropeando unos papeles muy importantes .
La pobre chica temblaba de miedo y con su voz apenas audible, tartamudeo tratando de pedirle disculpas. Yo.. yo lo siento lo siento señor fue un accidente fue un accidente repitió una y otra vez, sabía lo explosivo y cruel que podría ser ese hombre, iba a hecharla no perdonaría su error no toleraba esos actos, para el, todo tenía que ser hecho a perfección o nada.. Mentalmente ya estaba preparada para cualquier cosa. Rodrigo Álvarez, un hombre imponente, poderoso, frío y calculador no perdonaba ningún error. _ Llama a mi asistente personal ¡Ahora mismo, Ahora !! Ordenó con un tono serio y una mirada fría y penetrante que podría helar a cualquiera, con solo mirarlo le temblaban a cualquiera las piernas, era el mismísimo demonio. Si señor, ahora voy a buscarlo. _ La secretaria salió corriendo como alma en pena, con la cara pálida y el cuerpo temblando de miedo en busca del asistente a quien por suerte encontró en el pasillo. Señor Samuel, el señor Álvarez lo solicita en su oficina de inmediato, viendo los ojos de esa pobre mujer cualquiera ya entendería que era algo urgente. El asistente solo asintió y fue directamente a la oficina del ceo. Apenas entro escucho la voz grave y enfurecida del Ceo. _ Necesito una asistente capaz, inteligente no una estúpida incapaz de hacer bien las cosas, despidela inmediatamente, no quiero verla ni un segundo más, ve a recursos humanos y que me asignen una nueva secretaria lo más pronto posible. _Cómo usted ordene señor ahora mismo me encargo de este asunto. Cumpliendo con sus instrucciones Samuel despidió a la secretaria, le dió un cheque de liquidación y compensación por el despido, fue a solicitar a recursos humanos una nueva secretaria, después de eso fue a informarle de que mañana mismo conseguirían una nueva chica para trabajar como su secretaria. _ Bien gracias. Puedes retirarte dijo el Ceo cortante. Al día siguiente temprano en la mañana se presenta en las oficinas de Alvarez Group, una hermosa mujer de cabello largo, de tez blanca con una cara muy hermosa que destacaba entre todos y mostraba una elegancia única al caminar. Buenos días, me llamo Ana Montalvo, vengo por la entrevista para el puesto de secretaría, puede decirme donde queda la oficina del Señor Álvarez, pregunté amablemente a la recepcionista. Si claro señorita, ahora me comunico con su asistente para que pueda guiarla a la oficina del ceo. En un par de minutos llegó el asistente. " Señorita soy el asistente del señor Rodrigo Alvarez, sígame la llevare a su oficina. _ Bien gracias es usted muy amable, respondí y lo seguí, subimos al ascensor y el hombre presionó el botón para ir al sexto piso donde seguramente se encontraba la oficina del ceo. Llegamos a la oficina, y el asistente se apresuró a tocar la puerta. Desde el otro lado se escuchó una voz grave y autoritaria._ "Adelante". _ Señor Álvarez, empezó a hablar el asistente. La señorita viene por una entrevista para el puesto de secretaria, explicó el hombre. "Entiendo,.está bien" . dijo con voz fría el ceo arrogante. _ Señor me retiro ahora, dijo respetuosamente el asistente. _ Buenos días, Señor Álvarez, me llamo Ana Montalvo, ¡mucho gusto!_ Vengo por la entrevista, sería un placer trabajar para usted, _ dije nerviosamente. Conocía al ceo de Alvarez Group, tal vez el no se acordaba de mi pero yo si que lo recordaba!. _ Se decía que Nadie aguantaba ni un mes trabajar para el por lo autoritario y frío que era, también dicen que no tiene ninguna relación sentimental, era el chico de oro, el soltero más codiciado del país, un hombre apuesto, empresario exitoso, en fin, era todo lo que una mujer podría desear.Abrí la puerta y entré, cerrándola detrás de mí. Me apoyé en la puerta, intentando calmarme, el apartamento estaba en silencio, excepto por el sonido de mi respiración agitada. Me quité los zapatos y me dirigí a la cocina, necesitaba un trago de algo fuerte. Pero cuando llegué a la cocina, me di cuenta de que no había nada que me apeteciera beber. Me sentí vacía y sola. Me senté en el sofá, para procesar todo lo que había pasado en un solo día. "Los mensajes del número desconocido, la noticia de la boda, el embarazo de Regina .. etc". Me quedé sentada, en el silencio de mi apartamento, quería encontrar solo un poco de paz. Pero no la encontré, me sentía abrumada y vacía. La oscuridad del apartamento comenzaba a cerrarse sobre mí, y me sentí aún más sola y vulnerable. De repente, escuché un ruido en el pasillo. Me quedé quieta, mi corazón latía con fuerza en mi pecho. ¿Era alguien en el pasillo? ¿O solo era mi imaginación? Me levanté del sofá y
De repente mi teléfono sonó, era un mensaje de Layla. "¿Cómo estás? ¿Quieres que nos veamos después del trabajo?, decía en el mensaje. ¿Cómo iba a poder explicarle todo esto a Layla?. Le escribi una respuesta, corta. "Estoy bien, solo un poco ocupada. ¿Qué tal si nos vemos mañana?" Layla respondió de inmediato. "Claro, ¿qué pasa? ¿Estás segura de que estás bien?" Me sentí vulnerable, ¿cómo iba a poder mentirle a Layla? Pero no quería hablar de esto por teléfono. "Mañana te cuento, ¿ok?" escribí, queriendo sonar casual. Me levanté de mi silla y me dirigí al baño, necesitaba un momento a solas para recomponerme. Me miré en el espejo, ví mi rostro pálido y demacrado. "Vamos, Alexandra, puedes hacerlo", me dije a mí misma, buscando encontrar un poco de fuerza para seguir resistiendo. Me encerré en un cubículo del baño. Respiré hondo una y otra vez, pero mis lágrimas amenazaban con salir, ya no podía conternalas más. Me senté en el inodoro, con la cabeza entre las
"Mi esposo".., parecía hacerlo a proposito, como si supiera de mis sentimientos hacia Rodrigo, sentí un nudo en la garganta, pero me obligué a seguir sonriendo. "Claro, entiendo", dije, intentando cambiar de tema. "¿Quieres ver la sala de descanso? Tenemos una vista muy bonita desde allí". Ella sonrió y asintió, como si hubiera aprobado algo. "Sí, me encantaría ver la sala de descanso", dijo, su voz llena de entusiasmo. Mientras caminábamos hacia allí, se detuvo a saludar a varios colegas, preguntando por sus nombres y en qué área trabajaban. Se comportaba como toda una Jefa que estaba intentando hacerse amiga de todos, y vaya que lo estaba haciendo muy bien. Llegamos a la sala de descanso y se dirigió directamente a la máquina de café. "Ah, ¿esta es la máquina de café? ¿Funciona bien?" preguntó, como si fuera una experta en máquinas de café. Me sentí un poco irritada, pero no lo demostré, "Sí, funciona muy bien. Puedes elegir entre varios tipos de caf
Sali de la sala de reuniones, y me senté en mi escritorio, con el rostro sombrío, luchando por contenerme, comencé a trabajar, como si no hubiera pasado nada, me perdí en las tareas, queriendo olvidar el dolor que me consumía por dentro. La sala seguía llena de risas y felicitaciones, con Regina sonriendo y abrazando a los colegas, pero yo estaba en mi propio mundo, un mundo donde no había lugar para la felicidad. Mi mirada se perdió en la pantalla de la computadora, pero mi mente estaba en otro lado. Recordé la forma en que Rodrigo me había mirado, la forma en que me había tocado, recordé sus falsas palabras aquella noche en la villa. ¿Cómo pude creer en el? ¿ Porque fui tan ilusa al pensar que podíamos estar juntos?, me engañe a mí misma y hoy toqué fondo. Me obligué a enfocarme en el trabajo, a no pensar en nada, a concentrarme en las tareas pendientes. Pero por más que luchaba por mantenerme firme era difícil y en vano. La música de fondo, las risa
Me senté en mi escritorio, intentando enfocarme en el montón de papeles que tenía delante. ¿Qué importaba si era la secretaria de Rodrigo? No iba a dejar que me afectara. "No iba a dejar que me viera débil". Respiré hondo y comencé a teclear en la computadora, intentando ignorar el hecho de que él estaba a solo unos metros de distancia, en su oficina. Podía sentir su presencia, pero no iba a mirarlo. No iba a darle la satisfacción de verme afectada. Me concentré en el trabajo, intentando perderme en las tareas rutinarias. Pero mi mente seguía vagando hacia él, me obligué a mí misma a parar, a enfocarme en el presente. Justo cuando estaba empezando a sentirme un poco más tranquila, escuché el sonido de la puerta de su oficina que se abría. Mi corazón dio un vuelco, una mujer salió de la oficina de Rodrigo, sonriendo, y se dirigió hacia el señor Samuel. Era ella..., la ex novia, la que estaba embarazada, era ella", mi corazón empezó a acelerarse con fuerza en mi pecho, verla f
(Rodrigo) Hoy tenía una reunión importante, así que me preparé para irme a la empresa. Justo cuando estaba a punto de salir, Regina apareció en la puerta de mi habitación, con una sonrisa radiante. "¿A dónde vas?", preguntó, su voz llena de curiosidad. "A la empresa", respondí, intentando sonar natural. "Tengo una reunión importante". Regina se acercó a mí, su rostro lleno de entusiasmo. "¡Genial! Me gustaría ir contigo". Sentí un escalofrío en la espalda. No quería que Regina viniera conmigo. "No", ¿Que vas a hacer tú ahí?, dije, pero ella no tardo en responder, " No quiero estar sola aquí", ¿Por favor?. "Está bien", dije finalmente. "Vamos". Sabía que no podía negarme. Regina sonrió y se subió al coche conmigo. El camino a la empresa fue incómodo, con Regina hablando sin parar sobre la boda y yo intentando mantener la calma. Al llegar a la empresa, todos los empleados nos miraron con curiosidad, excepto una persona que no estaba presente. "Alexandra", sentí un dolo
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