( Rodrigo Álvarez)
Me desperté sobresaltado, con la respiración agitada y el rastro de un sueño que se desvanecía como arena entre los dedos. En mi mente aún persistía la imagen de ella, pero no era la secretaria que veía a diario en la oficina. Era una versión diferente, más joven, envuelta en un aura de nostalgia, como si la hubiera conocido en otra vida o en un pasado que mi memoria se empeñaba en ocultar. No lograba recordar los detalles, pero en mi pecho latía una familiaridad asfixiant