La reprimenda del jefe, me dejó con un sabor amargo en la boca. "Ese hombre me había malinterpretado", como que " Perdiendo el tiempo coqueteando". Ahora hablar con un compañero ya era "coquetear", no sabía que estaba prohibido socializar y tener amistad en el ámbito laboral. "Hoy amaneció con un humor de perros", me tomé un momento para recomponerme y sacudí la cabeza para despejar el malestar.
Ver su semblante frío y algo perturbador, con esos ojos oscuros y fríos como un abismo, me daban