Mundo ficciónIniciar sesiónLa Princesa Bella lo perdió todo en una sola noche. Después de ser utilizada para un matrimonio político y de descubrir que esperaba gemelos, su felicidad se hizo añicos: su propio esposo planeó una traición brutal, destruyendo su reputación y arrojándola sin piedad al abismo. Pero un misterioso líder tribal la rescata y la reconoce, pero ella le ruega silencio. Ahora ella, la Princesa traicionada y fría como el agua, convive con él, el Líder ardiente y vengativo como el fuego. Cada uno tiene cicatrices. Su inevitable encuentro promete chispas y secretos peligrosos. Ella necesita esconderse. Él necesita vengarse. En este juego de poder ¿quién será el primero en quemarse o ahogarse?
Leer másBella suspiró, sintiendo que la decepción le pesaba más que el vestido nuevo. Se dio la vuelta para marcharse, pero justo al dar el primer paso hacia el sendero, su bota hizo contacto con una losa de piedra específica.La vibración fue tan nítida y potente que Bella dio un saltito hacia atrás por el susto. Se quedó mirando el suelo, con el corazón galopando. ¿Había sido el suelo o su propia magia reaccionando?Con cautela volvió a poner el pie sobre la misma zona.¡Bum!El pulso rítmico volvió a responderle, recorriendo su pierna como una corriente eléctrica.Bella frunció el ceño, intrigada.Empezó a jugar con el suelo como si fuera un instrumento musical: quitaba el pie y la vibración cesaba, lo ponía de nuevo y el eco regresaba."No es la fuente" pensó con los ojos muy abiertos "es algo que corre por debajo".Empezó a probar las piedras de alrededor.Si pisaba a la izquierda, nada.Si pisaba a la derecha, nada.Pero cuando avanzó un paso hacia adelante en línea recta desde la fuent
Sebastian metió la mano en el bolsillo de su ropa y extrajo un pequeño bulto envuelto en un trozo de cuero desgastado y se lo tendió a Bella— Antes de irnos, uno de los jóvenes del campamento se acercó a mi asistente — explicó Sebastian — Querían que tuvieras esto.Bella desenvolvió el cuero con cuidado y encontró un brazalete artesanal hecho de hilos de cuero trenzado, pequeñas piedras de río pulidas y algunas cuentas de madera tallada. No tenía el valor monetario de las joyas que Anna había comprado, pero para Bella aquello valía mucho más. Se lo colocó en la muñeca de inmediato, sintiendo una punzada de nostalgia.— ¿Crees que volveré a verlos algún día? — preguntó ella, acariciando las piedras del brazalete con los ojos empañados.Sebastian desvió la mirada hacia el horizonte, manteniendo un tono de voz neutral, casi esquivo.— El mundo es grande, Bella, y la vida da muchas vueltas. Pero debes recordar que esa gente está acostumbrada a moverse como nómadas. Hoy están en ese bosqu
Apenas las pesadas puertas de la habitación se cerraron tras ellos, dejando a Anna en el interior, Bella detuvo su paso de golpe. Con un movimiento rápido y algo ansioso tiró del brazo de Sebastian para obligarlo a girarse hacia ella. Su rostro reflejaba una seriedad que lo puso en alerta inmediata.Sebastian la observó con fijeza. Al ver la expresión de angustia en sus ojos y la forma en que ella había esperado a estar a solas, una sospecha gélida le recorrió la espina dorsal.Por un momento pensó que Anna, bajo esa máscara de eficiencia, estaba siendo cruel o malvada con ella. La sola idea hizo que la sangre le hirviera y sus manos se cerraran en puños, estuvo a punto de soltarse de Bella para entrar de nuevo en la habitación y exigirle cuentas a la doncella.— ¿Qué pasa? — preguntó él con una voz que ya empezaba a cargarse de una peligrosa autoridad — Si alguien te ha hecho algo o te ha dicho algo inapropiado dímelo ahora mismo.Bella negó con la cabeza frenéticamente, pero su tono
Sebastian, a pesar de la montaña de informes que aún le esperaban, sintió una inquietud que no lo dejó concentrarse. Sus pies lo llevaron de vuelta al ala de Bella un poco más temprano de lo habitual. Al llegar frente a su puerta, se detuvo, dudando con la mano suspendida en el aire."Quizás todavía esté durmiendo", pensó, debatiéndose entre entrar o buscar a una criada para preguntar por su estado. No quería interrumpir su descanso sabiendo lo mucho que necesitaba recuperar fuerzas. Sin embargo, antes de que pudiera decidirse a dar media vuelta, el picaporte giró con energía.La puerta se abrió de par en par y allí estaba ella. Al ver a Sebastian parado en el pasillo, el rostro de Bella se iluminó con una alegría tan genuina que él sintió un vuelco en el pecho.— ¡Sebastian! — exclamó ella, casi dando un saltito de emoción — ¿Qué haces ahí parado? ¡Pasa! Estaba esperando a que vinieras.Él se quedó mudo por un segundo, recorriéndola con la mirada. La ropa que Anna y los sastres había
— ¡No fue a propósito! — exclamó Bella, señalando con indignación hacia el techo como si hubiera un culpable invisible escondido entre las vigas — ¡Solamente estornudé y el cielo decidió bañarme aquí mismo en medio de mi habitación! ¡Es una falta de respeto!Sebastian soltó una carcajada limpia y sonora, una de esas que rara vez permitía que escucharan los demás. Le resultaba adorable la forma en que ella regañaba a los elementos como si fueran personas tercas. Con un gesto suave le pidió a Anna la toalla seca que sostenía y, tras indicarle con la mirada que podía retirarse junto a las otras criadas, se acercó a Bella.— Quédate quieta — le dijo con ternura, mientras empezaba a secar el cabello de Bella con movimientos lentos y cuidadosos.— No es gracioso, Sebastian — masulló ella, aunque se dejó hacer, disfrutando de la calidez de la toalla y del contacto — Me siento como una jarra con grietas. Cada vez que me asusto o me pasa algo el agua simplemente... sale. ¿Y si el espíritu de a
A pesar de su resistencia inicial a tener una sombra, Bella tuvo que admitir que Anna era una bendición. Sus manos parecían tener un don; cuando la ayudaba a estirarse o le daba masajes para aliviar el entumecimiento de sus músculos atrofiados Bella sentía que la tensión abandonaba su cuerpo como si fuera magia.Además, la doncella resultó ser mucho más gentil y dócil de lo que su mirada filosa sugería era una conversadora experta que sabía cuándo hablar y cuándo simplemente escuchar el silencio.Esa tarde, Bella se encontraba sentada frente al tocador mientras Anna deslizaba el cepillo con una delicadeza rítmica, desenredando cada hebra de su cabello y preparándolo para un peinado sencillo pero elegante.— El Ducado siempre se enorgullece de estar al corriente con lo último en moda en la capital — comentó Anna, mientras dejaba el cepillo y se dirigía al gran armario de madera tallada para buscar algo que Bella pudiera usar — Sin embargo, tenemos un pequeño inconveniente. Desde la mue





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