Poseída por el Diablo de la Mafia

Poseída por el Diablo de la MafiaES

Romance
Última atualização: 2026-06-12
Ange Rojas  Em andamento
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Resumo
Índice

Daryel está a un paso de tenerlo todo. Es astuta, inquebrantable y está a punto de casarse con el hombre más influyente de la ciudad; un matrimonio por contrato que la llevará directo a la cima del mundo. ​Pero su plan perfecto se desmorona cuando el pasado regresa de entre los muertos. ​Alessandro Bianchi, el despiadado y obsesivo heredero del bajo mundo, ha vuelto. Y tiene un juramento de sangre: Si Daryel no es suya, no será de nadie. ​Secuestrada en el altar y encerrada en una lujosa mansión que es tanto una obra de arte como una jaula de oro, Daryel descubre que el juego de Alessandro es más retorcido de lo que imaginaba: ahora su inocente hermana Sofía es la nueva pieza de ajedrez en este infierno. ​Alessandro cree que puede romper su espíritu, domar su arrogancia y convertirla en el reflejo de su propia locura. Pero cometió un error fatal. No encerró a una víctima indefensa... encerró a una reina. ​Armada con su brillante ingenio y los secretos más oscuros de la mafia que se ocultan en la biblioteca de su captor, Daryel iniciará un peligroso juego psicológico de seducción y supervivencia. ​Alessandro se cree el cazador en esta cacería de almas. Pero está a punto de descubrir que una reina caída... tiene el poder de derrocar a un rey. ​¿Quién dominará a quién cuando la obsesión se convierta en el arma más peligrosa? Una historia de mafia, pasión prohibida, juegos mentales y una venganza implacable.

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Capítulo 1

Capítulo 1 El Regreso Del Demonio

​La ciudad, con sus luces titilantes, se extendía a sus pies como un mapa de oportunidades. Pero en ese instante, Alessandro Bianchi solo veía un punto fijo en su mente: Daryel.

​La noticia lo había golpeado como una traición helada. Un insulto personal que resonaba en cada fibra de su ser.

​Daryel, la única mujer que había osado rechazarlo, se comprometía por todo lo alto con Andrés Stewart.

​Su piel bronceada se tensó. Sus ojos avellana, espejos de un alma despiadada, centellearon con furia contenida. No era la ira explosiva de un hombre común, sino la calma glacial del monstruo que está acostumbrado a controlarlo todo y ve su voluntad desafiada.

​Recordó el día en que se había arrodillado ante ella, ofreciéndole su corazón, su poder y su imperio. Fue la única vez que se mostró vulnerable. La primera vez que abrió su corazón.

​¿Su respuesta? Un rechazo que funcionó como un latigazo. Una herida que su orgullo de capo jamás dejaría cicatrizar.

​Por eso, con el alma sangrando, le hizo un juramento grabado a fuego: «Jamás permitiré que estés con nadie más. Si no eres mía, no serás de nadie».

​Pero ella no lo había tomado en serio.

​Los dedos fuertes de Alessandro trazaron un ritmo implacable sobre el escritorio de caoba.

​Andrés Stewart... un nombre insignificante. Una sombra que pronto desaparecería.

​Daryel aprendería que el amor de Alessandro Bianchi era un privilegio que nadie rechazaba impunemente. No quería simplemente poseerla; quería doblegarla, romper su espíritu independiente y obligarla a entender que su destino estaba irrevocablemente ligado al suyo.

​Una sonrisa gélida se extendió por su rostro. La cacería había comenzado.

​—Señor —interrumpió uno de sus hombres desde la sombra.

​—Ya todos saben lo que tienen que hacer —sentenció Alessandro. Su voz no dejaba espacio al error—. Es hora de castigar a mi reina y privarla de su maldita libertad.

​En el otro extremo de la ciudad, Daryel se miró al espejo mientras ajustaba un collar de diamantes que resplandecía bajo la luz. Su vestido, una obra de alta costura, realzaba su figura esbelta.

​Su hermana, Sofía, la observaba desde atrás con una dulce sonrisa.

​—Vas a deslumbrar a todos —anunció encantada.

​Daryel ni siquiera sonrió. Su rostro de porcelana se mantuvo serio, carente de emociones. Sus ojos azul celeste observaban el mundo con una mezcla de frialdad y soberbia. Era una mujer que imponía con su sola presencia; una belleza que deslumbraba e intimidaba a la vez.

​Lo que más le agradaba de aquel compromiso no era el amor, sino el poder. Casarse con un hombre como Andrés Stewart la colocaría, por fin, en la cima del mundo. Lo que siempre había anhelado.

​—No necesito esforzarme demasiado, Sofía —respondió Daryel con desdén—. Ya sabes cómo son en estas fiestas. Un montón de gente superficial tratando de aparentar lo que no es.

​Sofía frunció el ceño.

​—No todos son malos. Además, es tu fiesta de compromiso. Deberías estar feliz.

​—Estoy por encima de todo esto. Prefiero mantener las distancias.

​Sofía, en un acto de ternura, la obligó a girarse tomándola de las manos.

​—A veces creo que te escondes detrás de esa fachada, Daryel. Te cuesta mostrar tus verdaderos sentimientos por miedo.

​—No necesito mostrar mis sentimientos —Daryel se soltó del agarre bruscamente—. La gente solo se aprovecha de la vulnerabilidad de los demás. Es mejor mantener el control. Prefiero que me teman a que me tengan lástima.

​—Te estás perdiendo de las cosas buenas de la vida por ser así —susurró Sofía con tristeza.

​Daryel suspiró, dándole la espalda.

​—Deja de soñar con cuentos de hadas o no llegarás lejos. Andrés debe estar esperándome en el salón. Vámonos.

​Sin esperar respuesta, Daryel caminó hacia la salida con paso firme, seguida por su hermana.

​Pero la serenidad de la noche se rompió en mil pedazos.

​En cuanto puso un pie fuera de la mansión, un coche negro irrumpio a toda velocidad, frenando bruscamente frente a las escalinatas de la entrada. El chirrido de las llantas congeló a ambas hermanas.

​La puerta se abrió. Una figura alta, imponente y vestida de etiqueta emergió del vehículo. Su sola presencia llenó el aire como una sombra de muerte.

​Alessandro Bianchi había vuelto.

​Sus ojos oscuros se clavaron en Daryel. El terror absoluto, un miedo profundo y paralizante que creía haber enterrado, se apoderó del rostro de la joven.

​Al verla temblar, la boca de Alessandro se curvó en una sonrisa cruel y divertida. Se apoyó contra el capó del auto, devorándola con la mirada.

​—Signora... —susurró con una voz ronca que le erizó la piel—. Creo que olvidó enviarme mi invitación.

​El mundo de Daryel se desmoronó. La altivez y la soberbia desaparecieron, dejándola completamente indefensa.

​—¿Daryel? ¿Quién es él? —preguntó Sofía, dando un paso atrás, asustada por el aura peligrosa del hombre.

​Alessandro no le quitó los ojos de encima a su presa. Caminó lentamente hacia ellas, subiendo los escalones como un depredador acorralando a su objetivo. Dos hombres armados bajaron del auto detrás de él.

​—Tu futuro esposo no va a llegar a la ceremonia, Daryel —dictó Alessandro, deteniéndose a solo centímetros de ella, obligándola a respirar su perfume—. Porque esta noche, cambiaste de novio. Súbanlas al auto.

​—¡No! ¡Suéltame! —gritó Daryel, pero las manos de los hombres de la mafia ya la sujetaban con fuerza, mientras Alessandro atrapaba a Sofía del brazo.

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Capítulo 1 El Regreso Del Demonio
Capítulo 2 La Jaula de Marmol
Capítulo 3 El Precio de l Sumisión
Capítulo 4 La Edtrategia de la Reina
Capítulo 5 Veneno Envuelto en Miel
Capítulo 6 El Arsenal de Papel
Capítulo 7 El Arte de la Corrupción
Capítulo 8 El Despertar de la Inocencia
Capítulo 9 Anestesia de Seda
Capítulo 10 Un Infierno de Celos
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