Mundo ficciónIniciar sesiónEn las cumbres heladas de los Alpes suizos, el dinero no es lo único que gobierna. Allí reina Lucien Blanc: multimillonario, magnate hotelero y el Alfa de la manada más letal y aristocrática de Europa. Un hombre conocido por su corazón de hielo y su brutalidad implacable. Para el mundo, es un intocable. Para Zoé, es solo un objetivo. Zoé Dupont ha sido entrenada desde la cuna con un único propósito: exterminar a la bestia que asesinó a su padre. Como heredera de la Orden de Cazadores, Zoé es un arma letal envuelta en seda; fría, calculadora y profesional. O eso creía. Su plan de infiltrarse en la exclusiva Gala de Invierno de Blanc parecía infalible, hasta que sus miradas se cruzan. Zoé esperaba una bestia salvaje, pero encuentra a un hombre sofisticado que la desarma con una sola sonrisa. Y Lucien, que esperaba una amenaza, encuentra algo que su lobo interior anhela desesperadamente: una compañera. Pero lo que realmente obsesiona al Alfa no es solo que ella sea una cazadora, sino su aroma: una mezcla embriagadora de pólvora y una pureza intacta. Zoé es virgen, una fruta prohibida que nunca ha sido tocada, y Lucien decide que él será el único en enseñarle el significado del placer. Cuando una tormenta de nieve aísla la mansión del resto del mundo, los roles se invierten. Encerrada con el enemigo, Zoé descubrirá que el odio y el deseo son dos caras de la misma moneda. Ella vino a cazar al lobo, pero ha olvidado la regla más importante de la naturaleza: nunca acorrales a un depredador si no estás dispuesta a ser devorada. Ella quería su sangre. Él reclamará su inocencia.
Leer másPOV: Zoé DupontEl cielo sobre el Sagrario no era negro, sino de un violeta enfermizo, desgarrado por los rayos de la magia de las brujas y las explosiones de los cazadores. Las murallas de hierro meteórico, que habían resistido siglos, finalmente cedieron con un crujido agónico. Los Devoradores de Metal habían abierto una brecha, y el horror se precipitó hacia adentro.I. La Unión del Rayo y el ColmilloEn el patio de armas, Léo y Elena eran un torbellino de destrucción coordinada. Léo, a pesar de sus heridas abiertas, se movía con una agilidad que desafiaba la lógica, sus garras bañadas en una luz ámbar que Elena canalizaba directamente hacia él.—¡Ahora, mi bruja! —rugió Léo, saltando sobre un grupo de Segadores.Elena alzó sus manos hacia el cielo. No lanzó fuego, lanzó vínculos. Cadenas de luz ámbar conectaron el espíritu de Léo con las sombras del bosque. Cada vez que Léo desgarraba a un enemigo, la energía se multiplicaba, creando réplicas fantasmales de un lobo gigante que des
POV: Zoé DupontCruzar de nuevo las puertas de El Sagrario fue como chocar contra una pared estática. Pero esta vez, el hierro frío no pudo contenerme. La luz blanca que emanaba de mi vientre era tan intensa que los muros de la abadía vibraban, soltando chispas donde el metal intentaba absorber mi energía.En el centro del salón, Lucien nos esperaba. Se veía demacrado, sus ojos humanos llenos de una angustia que se evaporó en el momento en que me vio.—¡Zoé! —gritó, corriendo hacia mí.Se detuvo a dos metros. Su rostro se contrajo por el dolor. La "pureza" que yo irradiaba era como ácido para sus sentidos de lobo, incluso estando él debilitado por el hierro.—No te acerques demasiado, Lucien —le advertí, mi voz resonando con una fuerza que hacía temblar las lámparas—. El niño está... inquieto. No reconoce amigos, solo busca purificar el aire.Lucien miró mi vientre con un temor reverencial. Ya no era solo su hijo; era una entidad que estaba reescribiendo las leyes de la naturaleza. Pe
POV: Léo BlancEl dolor era un viejo amigo, pero Julian de Mortemart lo estaba convirtiendo en un amante demasiado exigente.Estaba encadenado a una losa de piedra negra en las entrañas del Castillo de las Sombras. Los Segadores habían usado ganchos de plata para atravesar mis hombros, asegurándose de que mi capacidad de curación estuviera ocupada luchando contra el metal en lugar de cerrar mis heridas.—¿Vas a hablar, Léo? —Julian se limpió una gota de mi sangre de su mejilla con un pañuelo de seda—. Me estoy aburriendo, y cuando me aburro, tiendo a ser... creativo.Escupí un coágulo de sangre a sus pies y le dediqué mi mejor sonrisa torcida, aunque sentía que me iba a desmayar.—Tienes —jadeé— un gusto pésimo para la decoración, Julian. Este lugar grita "tengo un complejo de superioridad y un micropene".Julian suspiró y le hizo una seña a la mujer que estaba en las sombras.—Elena, por favor. Dale un motivo para ser serio.De la oscuridad surgió una mujer que me cortó la respiració
POV: Zoé DupontEl helicóptero nos dejó en un claro perdido en las faldas de los Pirineos, lejos de la influencia de los Alpes. Caminamos durante una hora bajo la lluvia torrencial hasta llegar a lo que parecía una antigua abadía en ruinas. Pero bajo las piedras cubiertas de musgo se encontraba "El Sagrario", el refugio más antiguo y secreto de la Orden de los Dupont.En cuanto cruzamos el umbral de las inmensas puertas de hierro, sentí un cambio en el aire. No era solo el frío; era un silencio absoluto, una ausencia de "vibración" que siempre me había acompañado desde que conocí a Lucien.A mi lado, Lucien soltó un quejido sordo. Sus rodillas flaquearon y tuvo que apoyarse en la pared de piedra.—Lucien, ¿qué pasa? —lo agarré del brazo, asustada.—El aire... —jadeó él. Su rostro, normalmente lleno de vitalidad, se volvió pálido y sudoroso—. Está muerto. No siento a la manada. No siento mi propia magia.—Es el hierro frío —dijo una voz desde la penumbra.Varios cazadores salieron de l
POV: Zoé DupontEl sonido del cuerno seguía vibrando en las paredes, un tono tan bajo que hacía que los dientes me castañearan. Lucien me escoltó de vuelta al ático bajo una guardia de lobos tan cerrada que apenas podía ver el pasillo.En el salón, Léo nos esperaba. Estaba sentado en la mesa de conferencias, rodeado de mapas antiguos y pergaminos amarillentos que olían a cripta. No tenía su habitual sonrisa cínica; tenía una expresión de absoluta gravedad que me puso los pelos de punta.—Ese sonido... —dije, quitándome la chaqueta manchada de ceniza—. Lucien dice que es la Cacería Salvaje. Léo, ¿qué sabes tú que nosotros no?Léo levantó la vista. Sus ojos azules estaban nublados por el cansancio y algo parecido al remordimiento.—Sé que tu familia, Zoé, guardaba secretos mucho más oscuros que los celos de Gaspard —dijo, lanzando una carpeta de cuero negro sobre la mesa—. Lucien, los "Segadores" no son vampiros. Al menos, no del todo.Lucien se acercó a la mesa, apoyando los puños sobr
POV: Zoé DupontEl sonido del cuerno seguía vibrando en las paredes, un tono tan bajo que hacía que los dientes me castañearan. Lucien me escoltó de vuelta al ático bajo una guardia de lobos tan cerrada que apenas podía ver el pasillo.En el salón, Léo nos esperaba. Estaba sentado en la mesa de conferencias, rodeado de mapas antiguos y pergaminos amarillentos que olían a cripta. No tenía su habitual sonrisa cínica; tenía una expresión de absoluta gravedad que me puso los pelos de punta.—Ese sonido... —dije, quitándome la chaqueta manchada de ceniza—. Lucien dice que es la Cacería Salvaje. Léo, ¿qué sabes tú que nosotros no?Léo levantó la vista. Sus ojos azules estaban nublados por el cansancio y algo parecido al remordimiento.—Sé que tu familia, Zoé, guardaba secretos mucho más oscuros que los celos de Gaspard —dijo, lanzando una carpeta de cuero negro sobre la mesa—. Lucien, los "Segadores" no son vampiros. Al menos, no del todo.Lucien se acercó a la mesa, apoyando los puños sobr
Último capítulo