POV: Lucien Blanc
Me quedé inmóvil frente a la puerta de acero reforzado, escuchando el sonido de un jarrón de porcelana estrellándose contra la pared interior.
—¡Te odio! —gritó Zoé desde adentro. Su voz estaba cargada de una rabia tan pura que casi podía saborearla en el aire.
Mi lobo interior rasguñaba mi pecho, inquieto. Ella sufre. Entra. Consuélala. Pero mi parte humana, la parte fría y calculadora que había construido un imperio de mil millones de euros, sabía que entrar ahora sería un e