POV: Zoé Dupont
El silencio en la habitación era absoluto, sólo roto por el rugido amortiguado del viento golpeando el vidrio exterior.
Me quedé de pie en el centro de la inmensa suite, con los puños apretados y la respiración agitada. Lucien se había ido, pero su presencia seguía allí. El aroma a sándalo y nieve impregnaba las pieles de la cama, las cortinas de terciopelo pesado y hasta el aire que yo respiraba. Era una marca territorial invisible, y mi cuerpo, traicionero y estúpido, respondí