POV: Zoé Dupont
Desperté con la luz cegadora de los Alpes golpeándome la cara. Por un segundo, olvidé dónde estaba. La cama era demasiado suave, las sábanas olían a detergente caro y a... él.
La memoria me golpeó de golpe. El secuestro. La jaula de cristal. La foto de mi padre y Lucien riendo juntos que ahora quemaba escondida bajo mi almohada.
Me senté de golpe, mi corazón acelerándose. Miré a mi alrededor. Estaba sola en la inmensa habitación. Sobre un sillón de terciopelo azul, alguien había dejado ropa limpia: unos pantalones de cachemira gris y un suéter de cuello alto color crema. Ropa cómoda, cara y, sobre todo, modesta. No era ropa de "prisionera sexual", era ropa de "señora de la casa".
Ese detalle me irritó más que si me hubiera dejado cadenas. Lucien Blanc quería jugar a la casita.
Me vestí rápido, ocultando la foto doblada dentro de mi ropa interior, pegada a mi piel. Salí de la habitación con paso silencioso. El olor a café recién hecho y pan tostado invadía el pasillo de