Mundo ficciónIniciar sesiónIsabel Valente reconstruyó su vida desde las ruinas. Tras un matrimonio fallido y una traición que la dejó marcada, su único deseo es vivir en paz… hasta que el hijo de su mejor amiga aparece para desordenarlo todo.Jareth Lombardi es todo lo que Isabel debería evitar: joven, provocador, y comprometido con otra mujer. Pero también es quien ve más allá de sus heridas, quien enciende deseos que creía enterrados.Entre ellos hay años de diferencia, promesas rotas y una amistad que Isabel juró jamás traicionar. Lo que empieza como una chispa incómoda se convierte en una obsesión imposible de ignorar.Mientras las sospechas crecen, el pasado vuelve con sed de control y las apariencias se agrietan, Isabel y Jareth deberán enfrentarse a lo que sienten…¿Puede el amor sobrevivir cuando nace del deseo prohibido?¿O terminará por destruir todo lo que intentan proteger?
Leer más🖋NARRADOR OMNISCIENTE Tras la boda, permanecieron unos días más, lo suficiente para despedirse como correspondía y dejar cada asunto en manos de quien debía asumirlo. Ethan se quedó. Por responsabilidad. El reino lo necesitaba, y él lo sabía mejor que nadie.Isabel lo abrazó antes de partir.—Iré a verte —le prometió Ethan con una sonrisa suave—. Muy seguido. No pienso perderme la vida de mis sobrinos.—Yo se que no. Se que serás el tío mas tierno de la bolita del mundo— le respondió ella con ternura. Sus ojos aguados no contuvieron el llanto y él, tan destrozado como ella la consoló, y le prometió ir a Nueva York en el primer año de los niños. Al regresar a Nueva York, ambos retomaron sus vidas. Isabel volvió a ser la diseñadora famosa y exitosa de siempre, Jareth el jefe de su agencia de guardaespaldas. No tenían amenazas externas y eso era mejor, que vivían en una total y completa paz.En cuanto a la relación entre Olivia y Daniel, pues simplemente, no resultó. Daniel era un Do
🖋 NARRADOR OMNISCIENTE La explosión dejó en shock a todos, incluso él secuestrador se quedó en silencio. —¡Oye tu, anda ve a ver lo que sucede! —ordenó al fin a sus subordinados. El secuestrador salió disparado hacia la puerta pero retrocedió hacia atrás con las manos en alto, alguien lo estaba apuntando con un arma.—No se muevan— ordenó Mónica acercándose a y cubriendo a Jareth que venía más atrás. Los hombres de Khalid que estaban alrededor del luhlgar se giraron instintivamente, apuntando… solo para encontrarse rodeados.Ethan Nizar avanzó primero, flanqueado por soldados reales leales al él. Su expresión era fría, contenida, peligrosa. A su lado, Jareth Lombardi caminaba con la mirada oscura, el arma firme en la mano, listo para disparar si alguno de ellos respiraba mal.—Suéltala —ordenó Jareth, señalando a Teresa, cuya respiración era errática, el rostro pálido de dolor y miedo.Uno de los hombres dudó al hacer y ese fue su gravisimo error.Jareth no repitió la orden, no e
🖋 NARRADOR OMNISCIENTEKhalid Nizar esperaba junto a sus cómplices, convencido de que ese día por fin tomarían el poder para ellos. Solo quedaba mandar a quitar de en medio a Ethan y, entonces, Isabel podría asumir el mando.Pero estaba seguro de que el consejo la obligaría a casarse para así nombrar a un nuevo sultán, ya que estaban en contra de que las mujeres gobernaran solas.—Manda al mejor de ellos, que se ocupen de Ethan… y de Jareth Lombardi —ordenó a uno de sus subordinados.Cuando Khalid mencionaba a unos de “ellos”, se refería a Los hijos del silencio, los asesinos que antaño debían proteger la sangre real y que ahora servían solo y únicamente a Khalid—. No quiero verlos aquí y, en cuanto sepan de su secuestro, querrán venir. Apúrate.El hombre asintió y salió.Pero Khalid no sabía que todo aquello sería en vano. Porque Jareth y Ethan ya lo habían previsto todo, solo que creían que no sería tan pronto.Jareth e Isabel habían pasado una noche sumamente intensa; aún el aroma
🖋 NARRADOR OMNISCIENTEHabían pasado seis meses desde el nacimiento de los trillizos. Sí, eran gemelos en realidad, pero Isabel y Jareth habían decidido hacerle creer al mundo que los tres nacieron el mismo día. Así Mael no se sentiría excluido. Era un secreto que le revelarían cuando tuviera la edad suficiente para entenderlo.—Son hermosos los tres… —susurró Jareth mientras ayudaba a alimentarlos. En sus brazos sostenía a su princesita, la pequeña que le derretía el corazón con tanta facilidad—. Isabella… el nombre te queda perfecto, mi pequeña Bella.Isabel sonrió, negando con la cabeza.—Pero si hiciste un berrinche conmigo y con Sam —lo acusó ella divertida.—Por supuesto que lo hice, soy su padre —replicó él sin despegar la mirada de su hija.Samantha le lanzó una mirada asesina; ella quería ponerle Helen. Al final, nadie pudo contra Jareth, y terminó saliéndose con la suya como siempre.—Les dejé que nombraran a Zarek, ¿de qué se quejan? —respondió sin darle importancia, compl
Último capítulo