Mundo ficciónIniciar sesiónCallum Avery pensó que su vida como beta sería tranquila, pero en una sola noche lo perdió todo: su empleo, a su esposa… y el control sobre su cuerpo. Una aventura con un alfa dominante lo cambió para siempre. Porque lo que debía ser solo una noche, terminó despertando algo que Callum no sabía que llevaba dentro: su mutación a omega. Decidido a empezar de nuevo, acepta un trabajo en una firma de inversiones de alto nivel. Lo que no esperaba era reencontrarse con él: Dominick Delacroix, su nuevo jefe… y el alfa que lo marcó. Ahora, unidos por un vínculo imposible de romper, Dominick lucha por contener sus impulsos mientras Callum intenta negar el deseo que lo consume. Sin embargo, algunas mordidas no se olvidan y hay alfas que no sueltan a quienes han marcado. . . Serie Lazos Del Destino: 0.5. XXX 1. El Alfa Que Me Marcó 2. La Obsesión Del Alfa 3. Abandonado Por El Alfa 4. XXXX
Leer más*—Callum:Ten cuidado con lo que deseas… a veces puede ser demasiado.Una carcajada suave escapó de Callum mientras yacía sobre el colchón, su cuerpo todavía entumecido por la intensidad de la noche anterior. Que ambos hubieran compartido sus ciclos de calor había convertido su unión en algo explosivo, demasiado para cualquiera que no comprendiera lo que significaba ser un alfa y un omega sincronizados. Incluso ahora, Callum podía sentir la presencia de Dominick dentro de él, aunque el alfa no estuviera allí. Dios, un hombre como Dominick nunca podía contenerse, y cuando lo hacía… la intensidad siempre era abrumadora.Sus ciclos de calor apenas se habían calmado, pero Callum sabía que pronto volverían a atacarlos. Ya había dado instrucciones a las nanas para cuidar a sus hijos y asegurarse de que todo estuviera en orden. Sin embargo, ahora con la mente despejada, Callum decidió aprovechar el momento: quería ver a sus pequeños, asegurarse de que estaban bien y disfrutar de la calma des
*—Dominick:Por eso decían que un alfa nunca podía tener suficiente. Dominick rió una risa ronca, aún jadeante.Intentaba recuperar el aliento después de varias sesiones intensas con su omega, quien ahora descansaba exhausto sobre su pecho, con la piel perlada de sudor y el aroma dulce de su celo impregnando el aire. Ambos habían cedido a la necesidad una y otra vez, pero en ese instante, mientras la respiración se acompasaba y el calor de sus cuerpos se fundía bajo las sábanas revueltas, la mente se sentía más clara.Dominick deslizó una mano por la espalda sudada de Callum, acariciándola lentamente, subiendo hasta su nuca para enredar los dedos en su cabello húmedo, y luego bajando por la curva de su cintura hasta el borde de esas nalgas firmes que lo tentaban demasiado. Solo con rozarlo, su deseo latía otra vez.Definitivamente, no podía volver a reprimirse. Tratar de actuar en contra de su naturaleza, de contenerse con su omega, había sido un error que no pensaba repetir. Este Ru
*—Callum:Tuvieron un momento hermoso, donde confesaron sus sentimientos nuevamente después de días llenos de confusión y angustia, y Callum quería que este continuara, sin embargo, las olas de sus ciclos de calor volvieron a arroparlos y el momento volvió a tornarse abrasador. Dominick volvió a besarlo con un ardor desesperado, chupó con fuerza sus pezones ya hinchados y sensibles hasta hacerlos palpitar, y luego descendió sin detenerse. Esta vez no se alzó, solo siguió bajando, marcando su piel con besos húmedos y hambrientos. Callum jadeó cuando su boca alcanzó la cicatriz en su vientre; allí, Dominick presionó los labios con intensidad, como reclamando esa marca de vida, antes de continuar hacia el sur.Callum arqueó las caderas cuando la boca de su alfa lo envolvió por completo, tragándoselo hasta el fondo, saboreando cada gota, lamiendo desde la base hasta la punta con un ritmo devastador. Apenas pudo respirar cuando su cuerpo se contrajo y se corrió de nuevo, llenándole la boc
*—Callum:Cuando se acercaron a la villa, Callum aspiró aire profundo, como dándose ánimos, y se repitió que debía ir hacia donde estaba Dominick, pero apenas dio un paso, el mundo se le tambaleó a sus pies. Un mareo súbito lo envolvió y, de pronto, un calor abrasivo recorrió cada fibra de su cuerpo, como si una llama interna se hubiera encendido. Su pecho dolió y los pezones se le endurecieron con una sensibilidad tan aguda que cada roce de la tela se volvió insoportable. Al mismo tiempo, su cuerpo inferior reaccionó sin piedad: su sexo se endureció con violencia y su entrada comenzó a palpitar con una necesidad humillante, reclamando algo que no podía ignorar.Jane, alertada por su repentino tambaleo, apretó su mano con fuerza, preguntándole qué le pasaba, pero Callum apenas podía responder. Su lengua se sentía pesada, su respiración entrecortada. Era como si todo en él se hubiera detenido de golpe y, al mismo tiempo, reiniciado en un ciclo voraz.Y entonces lo entendió. Ese calor,
Último capítulo