Mundo ficciónIniciar sesiónLukas Král, un joven huérfano con un pasado marcado por la tragedia, lleva una vida fragmentada después de un atentado que mató a sus padres y le dejó sin un ojo. Su existencia se reduce a trabajos temporales y una vida en la sombra. Benjamin Harrison, un astuto agente del Servicio Nacional de Inteligencia del Reino Unido, oculta secretos detrás de su fachada de hombre de mundo y amante del arte. Su sed de venganza le motiva cada día, con la misión de encontrar a Jan Král, el tío de Lukas, responsable del incendio que destruyó su infancia y lo dejó huérfano. Cuando Benjamin y Lukas se encuentran en Francia, el británico aprovecha para volverlo su interprete para una subasta, encontrando una oportunidad para utilizar al joven como herramienta para alcanzar su objetivo. Benjamin lo adentra en un juego de engaños y secretos en el que debe enfrentar sus propios demonios y confrontar la realidad, dejando al descubierto su verdadera identidad frente a Lukas antes de desecharlo. Lukas quién había perdido sus motivos para vivir, regresa para vengarse de Ben. Al ver su regreso, el interés de Ben revive incendiando su ser pero si quiere al francés de vuelta tiene que hacer algo. ¿Lukas podrá perdonar al demonio hecho humano que volvió a dejar su vida en cenizas?
Leer másElla llevaba tres meses de embarazo, y aún no se lo había dicho a su esposo, pues estaba fuera de la casa. Pese a que Roberto era un hombre muy frío con ella, siempre supuso que era así por la carga de responsabilidades que su abuelo le había dejado.
Ese anciano la adoraba tanto; sin embargo, no podía decir lo mismo de su suegra y sus cuñados, quienes siempre que encontraban una oportunidad para tratarla mal, la aprovechaban como si fuera el último día de sus vidas.
Ese mismo día, tenía la intención de darle la noticia a su esposo, con respecto a su embarazo. Quería plantearlo como una sorpresa, pues el anciano Belmont daría a conocer a todos, quien sería su sucesor, y ella inocentemente, creía que sería lo ideal, darle aquella sorpresa como regalo.
— Otra vez comprando esas flores, Jazmín. ¿Sí sabes, que a Roberto no le gusta? — dijo su cuñada, cuando la vio llegar del centro.
Su esposo le había confesado que le encantan los tulipanes, por lo que ahora, que regresaba a casa, comenzó a decorarla con ellas. La joven, de apenas veinte años, se dispuso a ignorarlos, pues no iba a permitir que gente de alma contaminada, arruine su día.
Su cuñado, la sostuvo del brazo, cuando pretendía pasar.
— No tienes derecho a ignorarnos. Somos superiores a ti — gruñó el hombre, de apenas un año mayor que ella.
— No los estoy ignorando, simplemente debo de terminar con los arreglos antes de que Roberto llegue — respondió con voz dulce e inocente.
Ingresó con prisa, pues no tenía intención de pelear con ellos; hizo todo lo que tenía que hacer y rápidamente subió a su habitación para poder prepararse.
— Florecilla, ¿otra vez te estaban molestando? — preguntó el abuelo de su esposo —. No dejes que te intimiden. Solo son jóvenes malcriados por su madre.
— Lo sé abuelo.
— Parece que fue ayer, cuando te casaste con mi nieto, y hoy cargas con su bebé en tu vientre — confesó. Entre todos los presentes en esa casa, solo el abuelo era bueno con ella y él único que conocía sus secretos —. Pronto Roberto sabrá la verdad, y podrán formar la familia que tanto deseas.
— Abuelo, estoy tan emocionada con su regreso. He ido a comprar los tulipanes para decorar todo — confesó —, y ahora debo prepararme.
— Lo he notado, niña —. Jazmín se puso acercó y le dio un abrazo que fue correspondido —. A veces siento que no eres feliz con la ausencia de mi nieto. Voy a hablar con él.
— No tienes que preocuparte, abuelo. Roberto tiene mucha carga sobre sus hombros, por eso es que viaja demasiado y a mí no me molesta — confesó, aunque había un deje de tristeza en su voz.
— No lo defiendas. Sé que lo amas, pero eres su esposa y debe cumplir como tal — Ella solo sonrió para asentir.
Después de esa conversación, ella se retiró para prepararse. Se colocó un vestido angelical en color beige, con unos tacones no tan altos e inmediatamente se dispuso a bajar, para esperar a su adorable esposo; sin embargo, lo que sus ojos vieron, fue desgarrador.
Roberto, el hombre que le juró amor eterno, estaba besando a otra mujer, de una forma tan apasionada y única, que ella nunca tuvo la oportunidad de probar. Su mano presionaba una de sus nalgas con fuerza, mientras la otra mano subía por su espalda tan seductoramente.
Su corazón se rompió en ese momento, que ni siquiera tuvo palabras para emitir. Sus cuñados, a un lado, observando aquel espectáculo, la miraron con una sonrisa desdeñosa, aprobando aquel acto tan ruin de su hermano mayor. Jazmín se presionó el vientre, recordando lo que cargaba allí.
De repente, un alboroto ocurrió detrás de ella. Roberto giró a mirar que sucedía, y se encontró con la gran sorpresa de que su esposa lo había descubierto, pero en vez de verse asustado, solo sonrió satisfecho.
— ¡Fuiste tú, m*****a perra! — gritó la madre de su esposo, quien apenas llegó a ella, la tomó de sus cabellos —. Tú lo asesinaste, m*****a desgraciada.
Jazmín no entendía lo que estaba pasando, y su desesperación se incrementaba más, cuando su suegra comenzaba a golpearla con fuerza, hasta lanzarla al suelo.
— ¿Qué estás diciendo, señora? — cuestionó ella desde el suelo.
Entonces aparecieron los demás miembros, sus cuñados sujetando a su madre, y Roberto, levantándola del suelo, pero no con la suavidad que debería.
— ¿Tú lo hiciste?
— ¿Hacer qué? — preguntó ella —. No sé de lo que están hablando.
— Tú mataste al abuelo. Tú m*****a perra, siempre supe que intentabas hacer algo en nuestra contra, pero jamás imaginé que llegarías hasta este punto — gritó su esposo.
— Te juro por mi vida y… — ¡Plas! El impacto de la mano de Roberto sobre su cara, silenció aquellas palabras. Sus ojos estaban rojos, y las lágrimas no paraban de derramarse de ellos. La marca de su mano, estaba enmarcada en su mejilla —. ¡Me pegaste!
Su voz salió en un hilo, casi inaudible. Ella no podía creer lo que le había hecho su esposo. Recorrió el lugar con sus ojos lagrimosos, mirando a los presentes, y entonces entendió que esto era un plan ruin en su contra, para lastimarla, pues todos la miraban con una sonrisa.
— Te haré pagar este gran daño.
— ¿Qué fue lo que hicieron? — cuestionó con el corazón adolorido. Esta traición era inaceptable —. ¿Dónde está? Quiero verlo.
Intentó ponerse de pie, pero se lo prohibieron hasta que la policía llegó al lugar y la esposaron.
— Ella es la asesina del señor Belmont — dijo la madre de su esposo —. Llévenla de aquí.
— ¡No! ¡Yo no he hecho nada! Soy inocente — gritaba desesperadamente —. Roberto, no puedes hacerme esto. Por favor, has que me suelten.
Su esposo se acercó a ella, y la miró con malicia.
— No olvides firmar el divorcio desde la cárcel. Hace tiempo que quería deshacerme de ti — susurró —. ¡Por cierto! Gracias por los tulipanes. A mi futura esposa le encanta.
La rabia se cernió sobre ella mientras los miraba a todos. Entendió que él adoraba los tulipanes, porque a ella le gustaba. Lo mismo con los bollos de zanahoria, y aquel restaurante. Miró a la mujer, y miró sus vestidos, y literalmente, su esposo la había convertido en ella.
» Estaba tan ciega. «
— No te lo daré — masculló, sorprendiéndolos; sin embargo, el hombre solo sonrió.
A Jazmín la sentenciaron a ocho años de cárcel. Aquel momento, ella quedó destrozada, mientras salía del tribunal con las manos esposadas; pero tenía la intención de buscar la manera de hacer justicia por el abuelo que ella tanto quería, y por ella misma.
No obstante, las cosas no salieron como ella se esperaba. Pese a ser una reclusa obediente dentro del penal de mujeres, no todas eran buenas en ese lugar. Había recibido múltiples humillaciones; del mismo modo, Roberto no paraba de pedirle el divorcia, y ella seguía negándose a aquello, hasta que, al parecer, el hombre se cansó.
Estaba en su celda, acostada, cuando de repente, la puerta se abrió, y entonces tres mujeres ingresaron en el lugar, y comenzaron a golpearla tan violentamente, hasta que sintió un líquido escurrirse entre sus piernas.
— Esto es porque no haces lo que te piden — gruñó una de las reclusas.
— Solo tenías que firmar el divorcio, y ya.
Sin embargo, Jazmín no escuchaba nada, por la preocupación de perder a su bebé.
Muy tarde.
Una de las mujeres la levanto. Ella tenía el rostro irreconocible, mientras sollozaba.
— ¡Mi bebé! — repetía una y otra vez, hasta que sintió el filo de un cuchillo, incrustarse en su abdomen —. Mi… bebé.
Las tres mujeres comenzaron a reírse, hasta que una se puso de cuclillas, y le levantó la barbilla. Jazmín logró ver borrosamente su rostro, mientras se perdía en un abismo.
— Te manda saludo Roberto y su futura esposa. Esto lo mandaron a hacer ellos.
Y cayó en la inconsciencia.
Para el momento en el que Lukas comenzó a pensar que quizás debió dejar una nota o enfrentar directamente a Benjamín era demasiado tarde, se encontraba enfrente del teatro del día anterior pero su cuerpo no se atrevía a moverse. Había pasado tanto tiempo desde que miró a su tío pero su estómago se revolvía al imaginar su rostro, algo no le hacía sentir cómodo.La puerta principal se abrió con un sonido ensordecedor que hizo al francés dar unos pasos para atrás, su corazón comenzó a latir con fuerza mientras sus manos comenzaban a temblar, se sentía como una mala idea pero era tarde para arrepentirse, ni siquiera había llevado su teléfono para avisar de lo que había hecho.Entró aunque sus piernas temblaban y algo dentro de él le decía que se detuviera, cuando llegó al pasillo el olor a un perfume que le causaba nauseas pero sentía extrañamente familiar, miró alrededor intentando encontrar a la persona a la que le pertenecía sin embargo no logró divisar nada debido a la casi nula fuente
Aún no amanecía por completo cuando Benjamín entró al automóvil y Thomás detrás suyo con un leve rastro de molestía en su rostro, sonriendo Ben se acomodó y abrió su carpeta para mostrar fotos de Jan, ahora se veía con el cabello ligeramente largo e incluso bastante descuidado a cómo lo recordaba. — Hubo cambio de planes, tomaremos un tren. Junto a las fotos pude averiguar que el grupo sabe de ti, con los boletos de avión con nuestros nombres es seguro que irán por esa ruta y de ésta forma no los encontraremos. El lado negativo es que tardaremos más ¿Estás de acuerdo? No logró procesar el bombardeo de información que recibió hasta que se encontraron abordando el tren rumbo a Frankfurt, estaba asombrado al ver la primera clase casi vacía, una tapicería clara que hacía su piel palidecer aún más, un silencio absoluto gobernaba el lugar y estaba feliz de que solo se escucharán los sonidos del tren, el francés tomó asiento junto a la ventana mientras que sorpresivamente Benjamín corresp
La subasta había terminado, Lukas deseaba huir tan pronto fuera posible, estaba cansado y todo lo que deseaba era estar en su cama y librarse de ese ambiente en el que lo único que podía hacer era pensar que la gente a su alrededor seguro miraba el parche estéril que cubría su rostro. A pesar de estar distraído al acercarse el final del evento, pudo notar cómo Ben miraba constantemente a una zona en la que había unas cuantas personas y un aburrido papel tapiz verde oscuro, quería saber el por qué pero no planeaba dejarse llevar por su deseo de informarse de vidas ajenas y simplemente esperaría que el proceso de pago por las obras acabará pronto para que pudiera huir fingiendo que iría al baño.— No tardo, iremos a comer… no intentes ningún truco. — La advertencia era clara y concisa pero aún así planeaba intentarlo, asintió levemente y lo miró marcharse.Al quedar solo en vigilancia de Thomas, avisó que se iría al baño y después de una leve discusión con respecto a poder ir sólo, lo l
— Tardaste demasiado, pensé que me dejarías plantado.El rubio se encontraba de piernas cruzadas sobre el sillón, a su lado una bolsa de ropa que su asistente Thomas se apresuró a levantar debido al gesto con la mano que había hecho su amo. El francés había sido citado en el hotel para prepararse, estuvo unos minutos en el lobby hasta que le permitieron subir al penthouse no pudo evitar sentir su cuerpo temblar intimidado por la situación, incluso ahora frente a él no se atrevía a hablar por miedo a tartamudear.El asistente que en apariencia contrastaba demasiado con Benjamin, y hasta cierto punto Lukas podría decir que se parecía a él, le entregó la bolsa en sus manos antes de indicarle dónde podía cambiarse.Aquel traje podría bien haber sido hecho a su medida exacta debido a la alta calidad en él y lo bien que le ajustaba, algo nervioso se miró frente al tocador antes de que su mirada se concentrará en el parche de su rostro, incluso con un traje tan lujoso aquella vista le recorda
— ¿Te encuentras bien?Una mano saltó frente al rostro del castaño, se trataba de un hombre de cabello ligeramente largo compuesto por varias ondas rubias divididas por la mitad que daba una apariencia desordenada debido al nulo intento de peinarlo, usaba un pantalón negro similar a una pijama y una camiseta de manga larga holgada, aún en el suelo el morocho de nombre Lukas dudaba en aceptarla por la vergúenza de saber que lo habían visto caer a mitad de la calle, sin hablar, hizo un movimiento con la cabeza en señal de agradecimiento mientras las manos se unián y movía el rostro para tapar su rostro con los mechones lacios del frente.— Gracias— No ha sido nada, pero ese golpe debió doler. ¿Te encuentras bien?El rostro de aquel británico, al cuál su acento le delataba, no se veía debido al cubrebocas negro que traía puesto, sin embargo Král podía jurar que estaba sonriendo por el tono burlesco al hablar de su caía.— Lukas, soy Lukas Král.¿Por qué dije mi nombre? Pensó antes de sep
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