*—Callum:
Cuando se acercaron a la villa, Callum aspiró aire profundo, como dándose ánimos, y se repitió que debía ir hacia donde estaba Dominick, pero apenas dio un paso, el mundo se le tambaleó a sus pies.
Un mareo súbito lo envolvió y, de pronto, un calor abrasivo recorrió cada fibra de su cuerpo, como si una llama interna se hubiera encendido. Su pecho dolió y los pezones se le endurecieron con una sensibilidad tan aguda que cada roce de la tela se volvió insoportable. Al mismo tiempo, su