*—Callum:
Cuando llegó a la torre residencial donde vivía Noah, el cual sería el punto de encuentro, dejó su vehículo en el estacionamiento para visitantes y salió. Saludó al guardia de seguridad, un beta, por supuesto. Posiciones como esa nunca eran ocupadas por alfas. Una pena, pensó Callum con ironía. Si un alfa ocupara ese puesto, nadie podría pasar por encima de él.
Entró a la torre, subió por el ascensor con el corazón palpitándole con fuerza y el cuerpo sintiéndose más caliente a