*—Callum:
Cuando terminó de relatarles a sus amigos sobre todo lo acontecido los últimos tres días, el silencio volvió a caer como una manta helada. Sus amigos lo miraban como si no pudieran creerlo. Como si desearan que todo fuera una pesadilla, pero no lo era.
El ardor en su cuello, los temblores, el rechazo a los olores, la fiebre…
Todo era real.
Y apenas estaba comenzando.
—¿Cómo te sientes? —preguntó Noah después de un largo silencio, su voz suave, casi temerosa.
—Herido, roto, perd