Mundo ficciónIniciar sesiónEs una historia interesante, controversial y algo fuera de lo común también es histórica porque sus personajes se desenvuelven en medio del Holocausto de Hitler. Se refiere al amor entre personas del mismo sexo, un triángulo amoroso, amores ocultos. Personajes que sienten y padecen capaces de soportarlo todo por amor quienes tienen que soportar la burla y el rechazo de una sociedad culpable del trágico final de esta historia. Es atractiva porque nos recuerda la crueldad y el prejuicio de una época.
Leer másEn medio de los embates de la Segunda Guerra Mundial y en pleno Holocausto, transcurre está historia entre dos familias, cada una viviendo lejos de la otra, pero al final del día con numerosas similitudes dónde en algún punto se conectan contribuyendo al desarrollo y al desenlace de la historia que transcurre a continuación:
¡Nació! ¡Nació!
Gritaba la enfermera en la habitación de un hospital cualquiera.
Es un varón dijo el Doctor que atendió a la Sra Patricia, ella es una de la protagonistas de esta historia.
Ella contesto:
¡Ay no!
Otro varón no yo esperaba tener una chica ya tenemos cinco hijos varones no queríamos más, no puede ser.
Doctor, dice Doña Patricia voy a hablar con mi esposo para que autorice que me esterilicen yo no quiero más chicos.
Llegando al Hospital el Sr. Pedro esposo de de Doña Patricia, se dirige a la habitación y encuentra a su mujer saliendo del Quirófano y le pregunta:
!Mujer! ¿que tienes? ¿que paso?
Ella llorando le dice fue un varón por favor firma la autorización para que me esterilicen.
El Doctor les dice a los dos firmen aquí y la esterilizo ahora mismo, aunque es una lastima que no pudieron concebir la niña que tanto deseaban.
El Señor Pedro firmó accediendo y de una vez la Sra Patricia fue operada, entraron al Quirófano y salieron rápidamente.
Don Pedro era un hombre muy bueno y amoroso, amaba demasiado a su familia y sobretodo a su esposa.
Ella seguía llorando y el le volvió a preguntar que le pasaba por lo que ella contesto:
Me duele el alma por no poder darte la hija que tanto deseábamos, la que sería mi compañera en los ratos de soledad, la que me acompañaría siempre cuando tú y mis otros hijos esten fuera de casa, mi única amiga a la que le iba a contar las cosas que no puedo decirte a ti.
No te preocupes mi reina dice el Sr. Pedro. Dios sabe hacer las cosas, seguramente nuestros hijos nos llenarán la casa de bellas princesitas que serán nuestra nietas y sabrán hacernos felices, mi amor no sigas llorando.
La Sra Patricia se quedó tranquila escuchando las palabras de su esposo que siempre fueron un bálsamo para ella, se quedó dormida a esperar que transcurrieran los días que iba a tener que pasar en el hospital.
Mientras tanto su esposo iba y venía de la hacienda de donde vivía al hospital para vigilar a sus otros hijos que permanecian en casa bajo el cuidado de una niñera.
Ellos eran una familia que aunque no eran millonarios vivían holgadamente en una Hacienda que les producía lo suficiente para vivir y mantener con algo de comodidad a toda la familia.
Eran una hermosa pareja que demostraban el amor que tenían y el que también le profesaban a su amigos, vecinos y demás familiares así como tambien a sus hijos.
Durante su niñez vivieron muy felices apoyados por su Padres, rodeados de los animales de la granja. El Sr. Pedro les enseño a todos los oficios del campo a excepción de su hijo Mark, quien estaba al cuidado de su Madre.
Con el pasar de los años Mark fue creciendo, siempre bajo la tutela de su madre quien lo estaba criando a su manera como quien criaba una niña.
Su madre lo cuidaba como una tacita fina, tratando de que no se fuera a romper. No podía jugar con sus hermanos ni sus amigos porque tenía miedo que le pasará algo.
Vivían en una hacienda bastante grande y hermosa pero el no pudo disfrutar de esa belleza que rodeaba su casa.
Tampoco aprendió los oficios que según decía la gente de esa época eran oficios de hombres, ya que su Papá trató de hacerle ver a su mamá que era importante enseñarselos pero para no contradecirla dejo que ella lo criara como quisiera.
Total que su infancia transcurrió siempre entre las faldas o bajo el cuidado de su Madre, varias veces jugo con las muñecas que ella guardo para cuando tuviera una hija.
También tuvo que ponerse los vestidos de niñas que tenía su Madre guardados.
Su padre siempre molesto le reclamaba sus acciones pero ella no hacia ningún caso y así se fue haciendo Mark un hombre.
Esto lo hacía sentir feliz porque tenía toda la protección de su madre, lo que no sabía es que afuera de los muros de la hacienda existía un mundo y una sociedad bastante cruel.
También su madre mientras que le daba todo el amor a Mark estaba descuidando a sus otros hijos y a su mismo esposo.
Llegó el momento de Mark empezar la escuela y allí fue víctima de bullying por sus compañeros, todos se reian de su forma de actuar y de caminar. Lo golpeaban, lo trataban mal, nadie entendía su forma de ser, a veces los niños pueden ser muy crueles.
Una vez se defendió de un niño que lo estaba insultando y le partieron la cabeza, llegó a su casa todo ensangrentado por lo que su madre fue a reclamar a la escuela y no le hicieron el más minimo caso. Antiguamente las sociedades no condenaban el bullying.
Así creció con mucho amor aunque con algunos complejos.
Mientras tanto la ciudad transcurría sin ningún tipo de problemas aparentemente.
Al otro lado en el centro del país vivia una familia de apellido Kempis compuesta por tres personas ellas eran: Abraham el padre, Ana la madre y Richard su único hijo. Una familia de clase alta, millonarios y adinerados, de refinadas y atrasadas costumbres.
Viviendo siempre del que dirán. El Sr. Kempis era un hombre muy arrogante, un ser clasista que vivía siempre del que dirán.
La madre era como el padre, seguía y obedecía fielmente a su esposo a pesar de tener una personalidad bien fuerte siempre le obedecía en todo, hasta algunas veces era más inflexible que el.
Richard era su único hijo y lo estaban criando con mucha mano dura.
Eran estrictos con el, lo criaron para que en algún momento se hiciera cargo de las empresas de su Padre para luego también heredarlas.
No conoció el cariño y el afecto de unos Padres amorosos, ya que la mayoría de su infancia la paso bajo el cuidado de niñeras ya que sus padres casi siempre andaban de viaje.
Las pocas veces que estaban en casa vivían ocupados con sus cosas y nunca le prestaron atención al pobre Richard.
Al comenzar sus estudios de secundaria lo mandaron a estudiar en un Liceo de Militares donde según ellos, allí le formarian el carácter pero se equivocaron no saben ellos lo que le paso, aunque nosotros tampoco lo vamos a saber porque es tema para otra novela.
A pesar de todo si aprendió a ser un hombre duro como queria su Padre.
Mientras tanto Mark siguió con su vida, pero un mal día fatal antes de llegar a su adolescencia perdió a la madre que tanto quería y era su refugio. Los dejo solos con su Padre a sus hermanos y a él.
Su papá no aguanto la Soledad y volvió a casarse de nuevo con otra mujer, quien despreciaba a sus hermanos pero sobre todo a Mark porque decía que era muy aniñado, en fin. Mark se quedó trabajando en la hacienda haciendo tareas domésticas y sus hermanos haciendo trabajos fuertes.
Cómo en los cuentos de hada la madrastra era muy mala con ellos. Aquí empieza a conocer la vida Mark
La esposa de Richard realmente no era tan mala, solo fue una víctima, una mujer que se dejó llevar por los celos, y el desamor de su marido, se sentía herida y más que traicionada. Cuando ya no pudo aguantar más tomó la peor decisión y la menos acertada. Quizás pensó que si sacaba a los prisioneros de su casa, su marido mejoraría su comportamiento hacia ella. Por eso cometió ese grave error, no tenía idea de lo grave que resultaría lo que hizo, sin querer resultó ser castigada por su propia conciencia. Los prisioneros llegaron al Campo donde fueron enviados luego de salir de la casa de Richard. La esposa de Richard habló con ellos antes de que salieran de su hacienda. Dándoles a todos la seguridad y la esperanza de que irían a un lugar mejor. Ellos muy en el fondo le creyeron, debían tener fé y no perder la esperanza de que no morirían. En el campo de concentración fueron inspeccionados personalmente por el amigo de la esposa de Richard, él persona
La esposa de Mark salió de casa muy temprano, no aviso, ni dijo nada ni siquiera a su esposo, nadie la vio salir. Se vistió muy elegante como hace mucho tiempo que no lo hacía, se dirigió a tomar un vehículo, que la condujo fuera del lugar donde vivía con Richard. Allí tomo un tren que la llevaría al centro de la ciudad, al lugar donde estaba ubicada la cúpula del gobierno. En ese lugar tenía muchos amigos y conocidos, iba dispuesta a todo, haría lo que fuera, cualquier cosa necesaria para evitar que su marido siguiera burlándose de ella. Se vengaria de el y de quién quiera fuera su amante, según ella una prisionera que ella no sabía quien era, pero le estaba quitando a su esposo. Mientras tanto en la hacienda todos estaban extrañando su presencia. Ya que ella era una persona que se levantaba muy temprano a dirigir los quehaceres de la casa y a verificar que los prisióneros estuvieran haciendo su trabajo. Richard ni siquiera se había
La esposa de Richard, disimuladamente sale de la habitación de el, para dirigirse a la suya con las cartas en una mano escondidas. Ella pensaba que había tomado solo una pero sin darse cuenta tomo varias. ¿Cuál era el misterio? ¿De quién eran las cartas?¿De que trataba su contenido? Su corazón le decía que algo estaba mal. Una vez que entró en la habitación, se sentó en la cama comodamente para leer las cartas. De momento bruscamente se abrió la puerta, era Richard diciéndole que bajara que necesitaban hablar sobre las cosas domésticas de la hacienda. A su vez quería comentarle sobre el cuidado que debian tener con Alejandro. Al parecer Richard no se había dado cuenta que le faltaban cartas. Por la conversación que iba a tener con Richard interrumpió de nuevo la lectura de las cartas. Acudiendo al llamado de su esposo decidió leer las cartas en otro momento, preferiblemente en la noche cuando ya todos estuvieran durmiendo, así lo haría en paz y tranquili
Richard no pudo seguir enviando más cartas ni provisiones a Mark, debido a la situación económica que se generó en la casa de Richard después que tiraron la bomba. Tuvieron que hacer una pausa ya que la hacienda paro de producir. Ya no alcanzaba ni para mantener la casa ni a los prisióneros que allí vivían. A Richard le quedaba poco del dinero de la herencia de sus padres. No podía quedarse sin dinero esto no era viable. Richard y Mark por el momento tuvieron que pausar la relación bonita que se había desarrollado entre ellos a través de las cartas. Se estaba esforzando por lograr conseguir el dinero para sacar adelante su hacienda. Hablo con sus amistades millonarias y poderosas que apoyaban al régimen, para que le prestarán dinero. Y se lo prestaron porque muchos de ellos vieron una oportunidad de negocio en lo que estaba haciendo Richard. Al conseguir el dinero, se ausentó varios días de la casa para comprar materiales de construcción y también
Sin más preguntas, Alejandro continúa llevándole las provisiones a Mark, situación está que se volvía cada vez más peligrosa. Pronto tendrían que idear otra estrategia para poder comunicarse, para Alejandro se estaba poniendo muy comprometedor ya que el era el mensajero. ¿Que podrían hacer? Richard iba a tener que decirle la verdad a Alejandro, hablarle de la verdadera relación que lo unia con Mark. No podia hacer más nada sino confiar en el, esperar que Alejandro lo entendiera y que aceptara ayudarlo. Lo peor era que no sabía que haría si no aceptaba ni entendía la relación de Mark y Richard. Se decidió y le conto todo, le hablo del sentimiento que tenía por Mark y de las poderosas razones por las que guardaba su amor en secreto, aunque todo estaba muy obvio, Richard se lo aclaro. Le dijo que era por sus hijos que ya no estaban, por la sociedad y porque no quería morir a manos del régimen por ser homosexual. Alejandro que ya sospechaba algo, quedó aso
Una noche en medio de la faena de trabajo en la casa de Richard, porque aquí se trabajaba día y noche. Richard les ordena tomar un descanso. Les ordena a los prisioneros que se reunan en el patio con el. Ellos asombrados pensaban que les iban a dar un castigo, ya que ninguno de los verdugos del régimen les daba tregua, solo los reventaban a palos y trabajo. Richard mando a su esposa a que les llevará panes y chocolate caliente a dónde estaban reunidos. Luisa a regañadientes manda a la cocinera a llevar el encargo, pero muy molesta porque ella no era de las ideas de darle confianza a los prisioneros. Esto era algo de su esposo que ella no entendía, ni buscaba de entender por el momento. Solo obedeceria y nada más. En la reunión estaba la cocinera, quien ya había tomado mucha confianza con el. Estaba sirviendo el chocolate y los panes. Además de ella se encontraban Alejandro y el albañil, a quienes también les habia tomado mucho cariño, que era retribuido
Último capítulo