*—Desconocido:
—Quiero que me expliques una vez más cómo fue que perdiste el control —fue lo primero que soltó Micah, su hermano menor, con esa expresión de reproche endurecida por sus ojos negros, exactos a los suyos.
Él chasqueó la lengua, evitando su mirada. Giró el rostro, incapaz de sostenerle la mirada, porque… ¿cómo podía explicarlo si ni él mismo lo entendía?
No lo sabía. Solo... sucedió.
Cerró los ojos con fuerza y dejó que su cabeza cayera contra la almohada del sofá de cuero,