Mundo ficciónIniciar sesiónMe llamo Hyeon, soy un Alfa vampiro de la era Joseon, dicen que el amor verdadero vence la muerte. El mío la provoca.Thiago, un omega vampiro, fue mi primer amante. Hermoso, cruel, seductor… y venenoso. Lo dejé. Luego conocí a Ren, un humano puro, dulce, con ojos que no sabían odiar. No sabía que ellos eran amigos. Quise huir con él, lejos de todo, comenzar de nuevo. Contarle mi secreto de que no era humano. Pero Thiago no me lo permitió. El día que nos íbamos del pueblo, Thiago lo apuñaló frente a mis ojos, y antes de que pudiera salvarlo, maldijo nuestras almas y se quitó la vida. Lo abracé, su sangre tiñó mis manos, y el mundo perdió sentido. Me dejé morir con la promesa de buscarlo en otra vida. Desde entonces renacemos, una y otra vez. Sin memoria. Nos encontramos… nos enamoramos… y cuando recordamos quiénes fuimos, la desgracia vuelve a alcanzarnos. ¿Podré salvarlo esta vez luego de 5 décadas de olvido… o será esta otra historia escrita con sangre?
Leer másHyeon tomó la mano de Ren para acompañarlo al control pre natal en el hospital.La sala del hospital estaba casi vacía. El sonido del monitor fetal era lo único que rompía el silencio.Ren sonreía mientras veía en la pantalla el pequeño destello que latía dentro de él.A su lado, Hyeon le sostenía la mano, sin poder apartar la vista del eco.—Ahí está… —susurró, con la voz quebrada—. Nuestro bebe.La rutina de las últimas semanas se había vuelto una burbuja de paz frágil: citas médicas, antojos repentinos y una calma que parecía más un espejismo que una realidad.—Te ves nervioso —susurró Hyeon, ajustándole la mascarilla con ternura.—Es que cada vez que escucho su corazón, siento que el mío se detiene —respondió Ren, con una sonrisa temblorosa.— Iré a imprimir los resultados, pónganse de acuerdo si quieren que les diga que será.— La esperamos aquí.Ella sale un momento.— ¿Quieres que le preguntemos a la doctora si es niño o niña? — pregunta Hyeon cuando se quedan solos.— Ella lo
El papel tembló entre sus dedos.Su respiración se cortó, y una mezcla de shock y furia le subió a la garganta.—No puede ser… —murmuró, sintiendo un golpe seco en el pecho.Miró de nuevo las palabras, como si al hacerlo fuera a desaparecer.Pero no.Ren estaba embarazado.De Hyeon. No había otra explicación."¿Sería mitad vampiro mitad humano o quizas un alfa completo por ser Hyeon un alfa dominante vampiro?"Su mandíbula se tensó. El papel se arrugó entre sus manos hasta convertirse en una bola.Con un movimiento brusco, lo empujó a la basura del pasillo y se alejó, con los ojos ardiendo.Mientras caminaba, su mente hervía.“Un hijo…”“De él. De mi Hyeon”Su respiración se volvió irregular.—Esto no va a terminar así —susurró para sí mismo, con una sonrisa torcida que apenas contenía el veneno.En el baño, Ren se miraba al espejo, con las manos sobre el abdomen, sin imaginar que su secreto ya no lo era.Que alguien más lo sabía.Y que ese alguien… no pensaba quedarse de brazos cruza
Esa misma noche, el silencio en el apartamento era apenas roto por el sonido suave de la lluvia golpeando los cristales.Ren dormía enredado entre los brazos de Hyeon, con la respiración tranquila, el cuerpo exhausto después de tantas lágrimas, discusiones y la reconciliación más intensa que habían tenido hasta entonces.Hyeon lo miraba en la oscuridad, con la mandíbula relajada y una mano acariciando su espalda desnuda.Por primera vez en días, sentí que todo volvía a su lugar.O al menos eso.Pasaron las horas, hasta que de repente Ren se movió inquieto. Su respiración se aceleró, su piel estaba empapada en sudor.Hyeon abrió los ojos, incorporándose de golpe.—Ren… —susurró, tocándole la frente—. Estás ardiendo.Ren se removió, respirando con dificultad.—No… no sé qué me pasa —murmuró con voz entrecortada—. Mi pecho… late muy rápido, pero… no es solo eso.Hyeon frunció el.— ¿Cómo que no es solo eso?El omega llevó las manos a su abdomen, presionando suavemente.—Siento… algo aquí
Ren caminaba sin rumbo.El agua caía sobre su rostro, mezclándose con las lágrimas que no podía contener.Cada paso le dolía más que el anterior.—¿Por qué… por qué siempre tiene que ser así? —murmuró, sin saber si se refería a Hyeon, a Thiago, oa sí mismo.Se detuvo frente a un cruce de calles, empapado, temblando, con el puño apretado contra el pecho.Podía sentir el débil latido en su abdomen, ese calor misterioso que lo había acompañado desde la mañana.Era suave… sentía nostalgia.Como si algo dentro de él le susurrara que no estaba solo.—Quiero… que todo esté bien —susurró al aire, hablando consigo mismo.A lo lejos, entre la multitud y la lluvia, Hyeon lo buscaba desesperado.Y desde la ventana del motel, Thiago observaba la escena con una sonrisa satisfecha.—Caíste, Hyeon —murmuró, mientras cerraba la cortina—. Caíste justo donde quería.La lluvia seguía cayendo, cubriendo la ciudad con un manto gris.Pero en algún lugar, bajo esa tormenta, un lazo invisible seguía latiendo.
Hyeon pensaba ir a buscar a Ren, cuando su celular volvió a vibrar quince minutos después.Hyeon, aún con el ceño fruncido, lo tomó sin apartar la mirada de la foto en la pantalla. La imagen era borrosa, tomada desde lejos, pero bastaba para reconocer la silueta de Ren.El omega entraba a un hotel con una bolsa en la mano, el cabello húmedo y la mirada baja.Su pecho se aprieta.El corazón le latía con una mezcla de ira y miedo.— ¿Qué diablos es esto? —murmura con su voz quebrada entre la rabia y la incredulidad.Marca el número desde donde había llegado la imagen.El tono de llamada se escucha tres veces antes de que alguien respondiera.—Vaya, vaya… —la voz suena suave, casi melosa—. Qué sorpresa recibir tu llamada, Hyeon.—Thiago. —El tono del alfa cambió de inmediato, más grave, más contenido—. ¿Qué demonios estás tramando? ¿Cómo diablos sigue mi número?—¿Yo? —Thiago soltó una risa corta—. No importa a quien se lo quite. Solo te estoy abriendo los ojos. No me gusta ver cómo te e
Dos días después, el cielo sobre la universidad estaba cubierto de nubes grises.Ren caminaba por el pasillo principal, sosteniendo una carpeta contra el pecho. Había tenido mareos toda la mañana, pero lo atribuyó al cansancio del entrenamiento con Hyeon y al poco sueño de la noche anterior.Sus pensamientos estaban lejos, perdidos en la última sonrisa de Hyeon, en cómo lo había dejado en el apartamento prometiendo pasar a buscarlo para almorzar juntos.Esa idea le arrancaba una sonrisa distraída, hasta que escuchó su nombre.—¡Ren!La voz lo sacó de golpe de sus pensamientos. Se giró y vio a Han Jisoo, avanzando hacia él con una sonrisa tensa.—Jisoo… —murmuró Ren, retrocediendo un paso—¿Qué haces aquí?—Tenía que verte —dijo el otro, respirando agitado—. No respondías mis mensajes, mis llamadas… pensé que algo te había pasado. Tus padres no dan razón de ti.—No tenía nada que decirte, ni ellos—respondió Ren con voz fría—. No deberías estar aquí. Ya ves.— Somos pareja.— Ya no. Me v
Último capítulo