Mundo ficciónIniciar sesiónEn este link puedes encontrar tres novelas: 1. Mi pequeña descarada. 2. Tentación prohibida. 3. El juego del engaño Mi pequeña descarada: En su búsqueda de respuestas por la muerte sospechosa de su padre, Kassio Volkov no tiene más opción que jugar bajo las reglas de su manipuladora madrastra. Su prioridad es conseguir las pruebas suficientes para obtener su venganza y no piensa dejar que nadie lo desvíe de su objetivo, ni siquiera Sienna Morelli. A pesar de la impredecible chispa que surge cada vez que está junto a la descarada e impulsiva hermana del hombre que se llevó a su prometida justo el día de su boda, está determinado a resistirse a sus encantos. Sin embargo, mantener a Sienna lejos de él, no la mantendrá lejos del peligro que lo rodea.
Leer másMaxim se quitó el saco y lo dejó a un lado, avanzando hacia el patio trasero mientras se desabrochaba las mangas de la camisa. A cada paso, las risas de sus hijos se volvían más fuertes.Al llegar al umbral de la puerta, Maxim se detuvo y apoyó un hombro en el marco de la misma. Sonrió al ver la escena que se desarrollaba frente a él. Su esposa corría detrás de sus hijos, que la esquivaban con risas y brincos para evitar ser atrapados.Valeria llevaba un vestido floreado que le llegaba a medio muslo, su cabello caía libremente sobre su espalda y una enorme sonrisa adornaba su rostro. La recorrió lentamente con la mirada. Después de dos embarazos, se vía aún más bella. Maxim no podía esperar para poner sus manos sobre ella.Había pasado un par de días fuera de la ciudad, resolviendo asuntos de negocios, y durante cada momento había extrañado a su esposa y a sus hijos. Ya no viajaba tanto como antes y odiaba cada vez que debía alejarse de ellos.—¡Papi! —chilló su hija antes de comenzar
Valeria tomó una bocanada de aire y luego lo soltó lentamente. No podía creer que aquel momento había llegado por fin, dentro de poco se convertiría en la esposa de Maxim.—¿Nerviosa? —le preguntó Kassio.Las chicas habían salido de la habitación unos minutos antes, justo segundos después de que Kassio llegara. Valeria no tenía a su padre para llevarla hasta el altar, y aunque había considerado la opción de caminar por el pasillo sola, al final decidió que quería a Kassio a su lado. Con el tiempo, él había llegado a ser en una especie de hermano para ella.Cuando le mencionó la idea a Maxim, él se había mostrado más que de acuerdo.—Un poco. Ni siquiera sé por qué. Amo a tu hermano y quiero casarme con él.—Es un momento importante en tu vida, es normal que sientas algo de nervios. Te sentirás mejor cuando veas a Maxim.—¿También te pusiste nervioso el día de tu boda?—Sí, más que nada porque temía que Sienna no apareciera.—¿Qué habrías hecho si eso hubiera sucedido?—Salir a buscarla
Maxim mecía a su hija, mientras se acercaba a la cuna que habían trasladado a su habitación. Él y Valeria habían dedicado meses a preparar una habitación especial para su bebé, pero cuando finalmente la trajeron a casa, no eran capaces de separarse de ella por mucho tiempo y menos de dejarla dormir en otra habitación. Sonrió al ver cómo la bebé hacía un mohín. Irina era tan delicada tierna y perfecta, que a veces le parecía irreal. Y también era demasiado pequeña. Aunque ya había ganado peso desde su nacimiento, dos semanas atrás, Maxim aún la veía diminuta, como si con un movimiento descuidado pudiera romperla.La primera vez que la sostuvo en sus brazos, un sudor frío había recorrido su espalda. Nunca había sentido tanto temor de cometer un error. Cada fibra de su ser había estado en tensión, temiendo aplastarla o dejarla caer. Pero mentiría si dijera que la inquietud había desaparecido por completo. Una parte de él sabía que ese temor nunca se desvanecería del todo. Siempre estarí
Valeria revisó el diseño en el que había estado trabajando la última semana, casi estaba finalizado, pero había algo en él que no terminaba de convencerla. Frunció los labios en señal de frustración mientras intentaba descifrar como hacer que cada parte funcionara en conjunto con el resto, pero finalmente soltó un suspiro y se rindió. No había nada que pudiera hacer para mejorarlo, no sin hacer cambios significativos, cambios que el cliente se negaba a aceptar.Su negocio había prosperado mucho en los últimos meses, y parte de ese éxito se lo debía a Maxim. Él tenía conexiones en todas partes y se había asegurado de promocionar su trabajo. Por supuesto, lo había consultado con ella primero. Al principio, Valeria dudó en aceptar su ayuda —su orgullo la impulsaba a querer lograr todo por sí misma. Maxim, sin embargo, le recordó que solo le estaba dando una mano, y que el mérito de mantener a sus clientes satisfechos dependería únicamente de ella y su talento. Con el tiempo, Valeria acept





Último capítulo