10.
A medida que pasaban los días, el cambio de Bella no solo fue visual. El tinte oscuro en su cabello y su esfuerzo constante por aprender finalmente rompieron el muro de hielo que la rodeaba. Las mujeres de la tribu que al principio la veían como una carga peligrosa empezaron a notar que Bella no tenía miedo de ensuciarse las manos ni de escuchar sus consejos.
Poco a poco la integraron en su círculo. La aceptaron como a un miembro más asignándole pequeñas tareas bajo su atenta mirada. Le enseñaron a distinguir las raíces comestibles, a avivar el fuego sin que se apagara con el viento y a coser las pieles con más fuerza. Bella absorbía todo como una esponja, agradecida por el calor humano que tanto le había faltado.
Mientras tanto en el otro extremo del campamento el ambiente era mucho más rudo. Sebastian se encontraba en el campo de entrenamiento supervisando a sus hombres. Él era un líder estricto, para él el entrenamiento era una cuestión de vida o muerte y el silencio solía ser la n