Mundo ficciónIniciar sesiónSofía siempre fue una mujer ambiciosa, pero su vida da un giro inesperado cuando consigue un trabajo como secretaria de Alexander Hawke, un enigmático millonario conocido tanto por su inteligencia como por su atractivo perturbador. La atracción entre ellos es instantánea, pero lo que Sofía no sabe es que el trabajo viene con un contrato lleno de cláusulas que no solo pondrán a prueba su moral, sino también su corazón. Mientras las tensiones entre ellos aumentan y las líneas entre lo profesional y lo personal se difuminan, Sofía descubrirá un oscuro secreto que podría cambiarlo todo, poniendo en juego no solo su carrera, sino también su futuro.
Leer másAlexanderEl dolor era sordo, constante, como un tambor de guerra golpeando en mi costado. La bala había rozado lo suficiente como para dejarme sangrando, pero no lo bastante como para matarme. No esta vez. Aunque, honestamente, había momentos en los que deseaba que el plomo me hubiera atravesado el corazón. Al menos así tendría una excusa para lo que dolía por dentro.Sofía dormía en el asiento contiguo. Su rostro, incluso en reposo, estaba tenso. Como si incluso sus sueños fueran campos de batalla. Sabía que estaba agotada. Que cargar con la posibilidad de traicionar a alguien a quien amas, incluso bajo amenaza, es una herida que no cicatriza con facilidad.Y aún así, no la culpa
SofíaEl calor de Marrakech se sentía distinto esa mañana. No era solo el sol abrasador ni el aire denso que impregnaba cada rincón de la ciudad. Era algo más. Un presentimiento. Una electricidad latente en el pecho, como si el universo contuviera el aliento antes de gritar una verdad que cambiaría todo.Mi móvil vibró sobre la mesa del café donde intentaba disimular los temblores de mis dedos con un espresso que sabía más a polvo que a café. Lo miré. Número desconocido.—¿Hola?Un silencio breve. Luego, una voz distorsionada, artificial.—Tu madre está viva.
AlexanderEl corazón me latía con fuerza mientras me colocaba la máscara negra de encaje y ajustaba el traje con precisión. Aquella noche no era un simple evento social: era una cacería. Cada paso que diera podría delatarme, y si eso pasaba, no solo yo estaría en peligro, sino también Sofía.La gala organizada por la red de contrabandistas de arte era una mezcla perversa entre lujo y crimen. Estábamos en un palacio escondido entre las calles más antiguas de Marrakech, un lugar donde las leyes parecían haberse detenido en el tiempo… y donde la oscuridad tenía rostro humano.—Alexander Devereux —me susurró una voz masculina al acercarse por detrá
SOFÍA—¿Tú?Mi voz sale como un susurro incrédulo, áspero por el polvo y el calor de Marrakech, por las noches sin dormir y las verdades que no quería encontrar. Pero ahí está él. Alexander. Con esa postura elegante incluso en el caos, con el rostro como esculpido en tensión y culpa.—Sofía —responde, como si mi nombre aún le quemara la lengua.Llevo días recorriendo calles sin nombre, mercados donde los relojes parecen detenerse, y ahora, en el zoco escondido tras la librería, justo cuando estaba por entrar a la boca del lobo, aparece él. Como una maldita sombra.—&iqu
Último capítulo