Alexander
Nunca he sido un hombre que se deje arrastrar por sus emociones. No es que no las tenga, es que siempre he sabido cómo controlarlas. El control es poder, y he construido mi vida sobre esa premisa. En los negocios, en las relaciones, incluso en mi propio corazón, siempre he mantenido todo bajo llave. No hago vínculos. No me apego. Y, sin embargo, desde que Sofía entró en mi vida, todo está comenzando a desmoronarse.
El primer día que la vi, la vi como una más. Una secretaria más en la