Mundo ficciónIniciar sesiónAlexander
El dolor era sordo, constante, como un tambor de guerra golpeando en mi costado. La bala había rozado lo suficiente como para dejarme sangrando, pero no lo bastante como para matarme. No esta vez. Aunque, honestamente, había momentos en los que deseaba que el plomo me hubiera atravesado el corazón. Al menos así tendr&iacu







